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Dime Cómo Pisas
... y te diré qué puedes hacer mejor. Los estudios de biomecánica ya no son solo para la élite. Sirven para evitar lesiones y mejorar objetivos.
Lorena Sánchez

Ytú, ¿pronas o supinas? Desde que el planeta se ha ‘runnificado’ a escala global, además de dividirse entre aquellos que adoran la piña en la pizza y los que no, un nuevo ecuador delimita dos estirpes: pronadores y supinadores. Es decir, quienes apoyan el peso del cuerpo en el interior del pie (pronador) haciendo el arco más plano, y los que para amortiguar el peso apoyan en la parte exterior de los pies (supinador). Y ¿qué es mejor? ¿Pronar o supinar? Esta cuestión es solo la punta de un iceberg de dudas.

Pisar, para un corredor, es como cambiar de color para un pulpo: una razón de ser. Así que un pelotón de científicos estudia desde finales del siglo pasado la mejor manera de hacerlo para evitar lesiones y superar marcas.

Lo primero que descubres al investigar cómo es la pisada perfecta para un runner es (atención, spoiler) que no la hay. La gran mayoría somos pronadores: el 60%. El 35% son neutros y solo un 5% supinadores. Ser pronador no es ni malo ni bueno. De hecho, es lo más natural incluso en la élite. La distancia entre la manera en que corro yo y cómo lo hacía la máquina etiope Haile Gebreselassie quizá sea mayor que la que separa la Tierra de la Luna, pero que no se ría nadie: además del horóscopo tenemos algo común:Gebreselassie, dos veces campeón olímpico y ocho ocasiones coronado en el Mundial de Atletismo, era hiperpronador. Al no corregir la pronación desde la infancia, su cuerpo se adaptó a ella de maravilla. Así que ser pronador no tiene por qué ser precisamente un error.

Hay otro mito a desterrar en cuanto a la mala pisada, y es el supuesto maleficio del retropié, según la literatura, muy ligado a lesiones. Resulta que tampoco es definitivo. Un interesante estudio publicado en Journal of Strength and Conditioning Research en 2007 cambió para siempre la valoración del movimiento del pie al correr. En el estudio, analizaron la fase de aterrizaje de 400 corredores de élite durante una media maratón. Una abrumadora mayoría, el 74%, utilizaba el talón en el primer contacto con el suelo. El 23,7% lo hacía con el mediopié y, sorprendentemente, solo el 1,4% lo hacía con el antepié.

“Aquel estudio de 2007 se hizo con corredores del Campeonato Mundial de Atletismo, y mostró que, desde luego, no hay una huella mala. Solo estarás cometiendo un error si la manera en la que pisas produce una lesión”, explica Pablo Floría, profesor de biomecánica deportiva de la Universidad Pablo de Olavide (UPO) de Sevilla y uno de los mayores expertos internacionales en el estudio de la biomecánica de la carrera. Él es la cabeza de una spin-off de la UPO, I+D Running, laboratorio donde ofrece un estudio en 3D de la carrera que registra el movimiento de cada músculo y hueso de tu cuerpo. Su estudio promete dar respuesta a estas preguntas: ¿De verdad crees que sabes correr? ¿No te gustaría correr más tiempo, más lejos, más rápido? ¿No estás harto de lesionarte constantemente? ¿Sabes que puedes correr sin dolor?

El running es uno de los deportes más lesivos que existen. Hacerte daño en pies, caderas o rodillas está inexorablemente unido a una actividad física que consiste en dar aproximadamente 170-180 pasos por minuto soportando de tres a cinco veces tu propio peso corporal en cada zancada. Debido a la velocidad y a la inercia, cuando corremos el peso se puede multiplicar hasta por cinco, y ello implica diferentes mecanismos compensatorios del cuerpo para equilibrar este aumento de fuerza. Si algún mecanismo compensatorio no se produce correctamente puede desencadenar una lesión. Así que cada año se lesionan entre el 40 y el 70% de los corredores amateurs. Una condena.

El estudio de biomecánica que ofrece la UPO permite analizar y detectar los fallos que se cometen y pueden ser la causa de esas lesiones. “Al correr mueves los brazos, el tronco, las caderas, los tobillos, las rodillas, los pies… por eso para entender una lesión tienes que saber el movimiento completo. Lo importante no es solo cómo pisas, sino cómo corres”, explica Floría.

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Septiembre 2019