El atleta del escenario
Men's Health en Español|Diciembre 2019
El atleta del escenario
Quizá no lo sepas, pero Bob Weir siempre ha sido un ícono del wellness, desde que fundó Grateful Dead hasta la actualidad, realizando shows de tres horas de duración con dos bandas diferentes. Ross McCamon entrena con esta leyenda de la música y el fitness.
Por Ross Mccammon

HAY MUCHAS COSAS sucediendo ahora mismo. Es un día caluroso de junio y Bob Weir, de 71 años, uno de los miembros fundadores de Grateful Dead, corre de un lado a otro del anfiteatro Jiffy Lube Live en Bristow, Virginia. “Comenzaremos con un trote”, dijo hace unos momentos, después de bajar de su autobús portando una camiseta sin mangas, unos pantalones deportivos estilo capri y unos tenis minimalistas. Luce como un general de la Guerra Civil estadounidense al que realmente le gusta el CrossFit. Cinco minutos después de comenzar a correr, ya ha explicado cómo incorpora su Apple Watch a sus entrenamientos, por qué este calzado le cambió la vida y los momentos en que medita durante las giras. Pero ahora mismo, lo que quiere es contar una breve historia sobre su amigo, Rolling Thunder.

“Me golpearon con un bloqueo bajo ilegal cuando jugaba como defensivo en la escuela secundaria. Mis tobillos se sintieron débiles durante años”, dice Weir, a toda velocidad. Ya ha comenzado a sudar. “Así que cuando me convertí en un aficionado del ejercicio en mi juventud, mis tobillos solían girar mucho al correr. Tenía un amigo que era curandero de la tribu Shoshón. Se llamaba Rolling Thunder (trueno rodante). Solía ver cómo trataba a la gente con alas de buho y humo de cedro. Le dije, ‘Jefe, ¿podría ayudarme con mis tobillos?’. Se paró y dijo, ‘cuando corres, ¿alguna vez has pensado en mirar hacia abajo para ver dónde pones los pies?’”. Weir hace una pausa. “Mis tobillos no han girado desde entonces”.

Todo lo que me dijo Weir durante ésta y otras conversaciones posteriores giraba en torno a los temas que retrata esa pequeña viñeta.

BOB WEIR podrá ser el antiguo guitarrista de los Grateful Dead, banda que formó junto con Jerry García a los 16 años en San Francisco. Podrá haber cantado “Truckin’”, “Playing in the Band” y “Sugar Magnolia”. Podrá actualmente dar conciertos de tres horas con su banda Bob Weir and Wolf Bros y llenar sitios como el Madison Square Garden este mes junto a John Mayer y los antiguos bateristas de Grateful Dead, Mickey Hart y Bill Kreutzmann, pero la cuestión esencial sobre Bob Weir que incluso sus más grandes seguidores probablemente ignoran es que se ve a sí mismo como un atleta tanto como un músico, o quizá aún más.

A Bob le gusta decir que necesitas tres cosas para ser feliz. Necesitas dedicar tu vida a la persecución de un propósito. Necesitas meditar, lo cual hizo en su autobús previo a esta entrevista, y necesitas hacer ejercicio, lo cual está haciendo ahora mismo.

“Esta no es la parte divertida”, dice sobre los intervalos que está por hacer. Sprints de 20 segundos con 20 segundos de caminata. Los está haciendo en un sitio con una gran inclinación para cualquiera, y aún más para un septuagenario. Bob está ahí parado con una mirada como de “¿En verdad debería hacer esto?”, pero resulta que sólo está esperando que su Apple Watch emita un pitido. Cuando lo hace, arranca a toda velocidad. El reloj hace beep de nuevo y él da la vuelta para caminar hacia abajo de la colina. Otro beep y va de vuelta hacia arriba. Sube y baja, sube y baja hasta que alcanza lo más alto y se detiene para respirar. Unos segundos más tarde, está del otro lado de la colina y en el anfiteatro. Cuando lo alcanzo, va de vuelta al autobús. “Ese fue el calentamiento”, dice.

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