¿Estamos hablando de forma equivocada sobre el dolor?

Men's Health en Español|Junio 2020

¿Estamos hablando de forma equivocada sobre el dolor?
En una escala de cero a 10, ¿qué tan anticuada es la forma en que describimos y documentamos nuestra incomodidad? Suficiente como para hacer que algunos doctores muy inteligentes estén preocupados.
Por Meghan Rabbitt

Con sólo 20 años, lo único que Kevin Boehnke quería era jugar ultimate frisbee para relajarse. Pero a lo largo de varios meses, desarrolló un dolor agudo en sus manos y muñecas que provocó que jugar fuera difícil y doloroso. Eventualmente, no podía ni siquiera jugar beer pong sin sentir dolor.

Así que Boehnke hizo lo que probablemente harías tú también. Fue al doctor en busca de un diagnóstico. Le dijeron que se trataba de tendinitis. Sin embargo, después de varias semanas de tomar ibuprofeno y recibir terapia física, se encontraba en agonía. Cuando el dolor comenzó a extenderse hacia sus codos, hombros, espalda y cuello, Boehnke visitó a otros médicos en busca de ayuda.

Cada uno de ellos sugirió el mismo enfoque numérico para medir las molestias: ¿Qué tanto te duele en una escala del cero al 10? Cero representaba la ausencia absoluta de dolor y 10 el peor que hubiera experimentado”. Y sin importar lo que dijera, nadie podía señalar una causa. En algún punto podrías encontrarte en un predicamento similar (si es que no ha sucedido ya). Millones de personas sufren de dolor crónico, frecuentemente en cuello y espalda. Algunos lo experimentan todos los días. Cuanto más tiempo vivas, mayores son tus probabilidades de sentirlo. La ganancia de peso, los accidentes, tratamientos para el cáncer y lesiones deportivas pueden tener complicaciones dolorosas.

Para medir, y con suerte reducir, las molestias, muchos profesionales médicos aplican alguna versión de la misma prueba desde por lo menos 2001, cuando se introdujo la idea del dolor como el quinto signo vital; una métrica que debería ser monitoreada a la par de la presión sanguínea, ritmo cardiaco, temperatura y frecuencia respiratoria para certificar una salud adecuada.

El dolor, después de todo, es un síntoma de que hay un problema real. Según indica esa lógica, si se evalúa mejor, el dolor puede ser tratado de forma más precisa.

Eso no ha sucedido. Como muchos otros hombres, Boehnke continuó visitando a distintos médicos y brindando números. Cuanto más alto el número, más estresado se sentía por su situación, lo cual empeoraba aún más las cosas. En 2009, después de 13 meses de sufrimiento, el chico finalmente llegó a la oficina de Dan Clauw, M.D., director del Chronic Pain & Fatigue Research Center en la University of Michigan Medical School. Y el Dr. Clauw le hizo algunas preguntas que no había escuchado antes. En vez de enfocarse en el nivel de dolor de Boehnke, quería saber sobre la forma en que lo estaba experimentando. ¿Qué había dejado de hacer debido al dolor? ¿Lo que había probado lo hizo sentir mejor o peor?

Boehnke estaba intrigado. De pronto, estaba hablando sobre su dolor de una manera distinta. No sólo explicaba cómo le dolían los brazos, sino la forma en que esto afectaba su vida. Y esto abrió la puerta a nuevos métodos para manejarlo. No sólo había descubierto cómo comunicarse mejor en torno al dolor, sino que el Dr. Clauw pudo determinar al verdadero culpable, un desorden de dolor crónico llamado fibromialgia.

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Junio 2020