Dentro del laboratorio de la grasa
Men's Health en Español|Marzo 2019
Dentro del laboratorio de la grasa

En el centro de investigación biomédica de Pennington, un equipo de expertos al estilo de The Avengers, está trabajando para encontrar nuevas formas de ganar la guerra contra la grasa. Te traemos un informe de primera línea, y lo que los hallazgos podrían significar para ti.

Por Joseph Hooper. Fotos Daymon Gardner

Bryce Kennedy, voluntario, en un escáner corporal 3-D, que utiliza imágenes infrarrojas para calcular la grasa corporal y se utiliza para evaluar el progreso en los estudios de pérdida de peso.

Cada semana, durante los últimos meses, un nuevo voluntario se registra en la “sala de metabolismo”, en el Centro de Investigación Biomédica de Pennington en Baton Rouge, Luisiana. Cada persona permanece por un total de 24 días en la unidad de hospitalización. Él o ella recibe alimentos que se preparan cuidadosamente y cuyas calorías se miden meticulosamente, de modo que el consumo calórico total diario sea menor que lo que su cuerpo quema, lo que resulta en una pérdida de peso. ¿De qué tamaño es la pérdida? Esa es la cuestión.

Al comienzo, cada una de las 15 personas en el estudio pasa tres días dentro de una de las cuatro cámaras metabólicas de Pennington. Eric Ravussin, Ph.D., un profesor de psicología, las describe como “habitaciones de hotel, pero con una pared de vidrio y sensores precisos”. Cada inhalación y exhalación se mide para calcular su tasa de quema metabólica, y si se están quemando calorías de grasas, proteínas o carbohidratos. Los participantes luego pasan 18 días en el campus de 89 hectáreas, donde cada comida y paso que dan son celosamente monitoreados. Más tarde, regresan a la cámara durante tres días para una evaluación. Ravussin mide de manera ultra precisa no sólo la cantidad de peso que los sujetos pierden, sino también la forma en que su metabolismo se ve afectado al reducir sus calorías.

Es irónico que nos hayamos concentrado tanto tiempo en si es bueno o malo saltarte el desayuno. La cena, y en qué momento la comes, podría ser lo más importante del día”. –Courteney Peterson, Ph.D.

Perder peso es bastante difícil, pero mantenerte lo es aún más. Ravussin llegó a los titulares con un reciente estudio sobre el programa The Biggest Loser, el cual reveló la dramática caída en la tasa de quema calórica de los participantes. Ésta se encuentra muy por debajo de la tasa de personas que siempre habían estado en ese peso. Entonces, para mantenerse en el mismo peso, una persona que pesaba 113 kilos y perdió 22 tendría que comer menos que una persona que siempre ha pesado 90 kilos. “Es como si las personas que pierden peso estuvieran casi condenadas a recuperarlo debido a su alta eficiencia metabólica”, dice. Es por eso que en este estudio, el equipo de Ravussin está buscando formas de apuntalar la tasa metabólica de las personas con un nuevo medicamento para que no tengan que restringir su ingesta de alimentos sólo para poder mantener su nuevo peso.

La obesidad es como el elefante investigado por los ciegos en la fábula india, que llegan a diferentes conclusiones dependiendo de si están sosteniendo la trompa, el colmillo o la cola. El aumento de peso puede ser el resultado de muchos problemas diferentes, pero a menudo coexistentes, desde factores metabólicos y problemas emocionales hasta falta de ejercicio y comer en exceso. Muy a menudo estas cuestiones se estudian de forma aislada.

Brócoli en el plato y en la mente. Las resonancias demuestran cómo responden los centros de placer en el cerebro a los alimentos

En Pennington, miran al elefante entero. Un equipo de expertos al estilo de The Avengers está trabajando para encontrar nuevas formas de vencer a la grasa. La situación es grave: el 38 por ciento de los adultos en Estados Unidos padece obesidad, de acuerdo con la OCDE (en México el porcentaje es de 32.4%).

Recientemente, pasamos unos días en Pennington con los investigadores y con el hardware de alta tecnología que están usando para combatir la obesidad. Además de la sala de metabolismo, visitamos a Corby Martin, Ph.D., director del Laboratorio de Comportamiento Ingestivo, Control de Peso y Promoción de la Salud, quien hace malabares con los estudios de alimentación que investigan todo, desde cómo el ritmo de alimentación afecta la saciedad hasta cómo las dinámicas de grupo influyen en la elección de alimentos en los buffets. Una báscula incorporada a una mesa de laboratorio registra continuamente el peso de los alimentos que van de la barra a la boca de los sujetos, mientras que una cámara de video en la cafetería registra sus elecciones de alimentos.

En otro laboratorio, Owen Carmichael, Ph.D., profesor de resonancia metabólica y del cerebro, dirige una instalación que utiliza imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI) para comprender mejor el hambre a nivel del cerebro. Su investigación está explorando cómo los centros de placer neuronal responden a diferentes alimentos.

Basándonos en la experiencia colectiva de Pennington en la pérdida de peso, identificamos cinco “tipos de gordura”; distintas formas en que tu cuerpo, cerebro y hábitos conspiran para aumentar tu peso. Podrías ser predominantemente de un tipo, o una mezcla de varios, pero deberías poder identificarlos con esta guía.

# 1 EL ANTOJADIZO

Tú comes porque estás escuchando a tu cuerpo y tu cuerpo es débil. Se le hace muy difícil decir que no a los alimentos azucarados, salados y grasosos –aquellos que sabes que no deberías comer, y mucho menos en cantidades masivas, pero que saben tan bien que lo haces de cualquier manera.

Los antojadizos, dice Carmichael, podrían decirle a los investigadores algo como:

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