‘Copyright': las leyes que atemorizan a los compositores
Rolling Stone - México|Febrero 2020
‘Copyright': las leyes que atemorizan a los compositores
Con los artistas más exitosos bajo demandas millonarias por reclamos de infracciones, un efecto escalofriante ha impactado en la industria musical
Por Amy X. Wang

CASI TODO EL MUNDO conoce la canción “Blurred Lines” de Robin Thicke, Pharrell Wi-lliams y T.I. como un éxito, casi olvidado, de 2013. La industria de la música lo recuerda como su peor pesadilla. Durante estos cinco años, después de que una corte dictara que esta infringía los derechos del tema de 1977, “Got To Give It Up” de Marvin Gaye, demandando que Thicke y Williams debían pagar cinco millones de dólares a la herencia de Gaye por apegarse demasiado a la “vibra” de esta composición, lo que antes era un tranquilo espacio en las leyes de copyright en la música, se ha convertido en un campo minado.

Los músicos que encabezan las listas de éxitos han sido golpeados con demandas por infracciones como nunca antes y, ahora, les piden a figuras como Ed Sheeran y Katy Perry pagar millones en casos que tienen a varios expertos quebrándose la cabeza. Sin importar el género, los artistas están lanzando nueva música con la misma pregunta en el fondo de sus mentes: “¿Me demandarán por esta canción?”.

“Hay mucha confusión acerca de lo que se permite y de lo que no”, aclara Sandy Wilbur, una musicóloga forense que sirvió como testigo experto para la defensa del caso de “Blurred Lines”. Los casos son decididos por un “escucha promedio, quien no es musicólogo o un músico con experiencia”, menciona, “las disqueras están muy asustadas”. Wilbur indica que, a partir de esa decisión que cambió la jugada en 2015, ha recibido el triple de peticiones de compañías y disqueras para que revise y verifique las nuevas canciones antes de que sean, siquiera, consideradas para su lanzamiento.

LAS DEMANDAS

Músicos como Robin Thicke (vs.Marvin Gaye), Katy Perry y Ed Sheeran han tenido problemas legales.

¿Cómo es que llegó esta cultura de miedo a los estudios de grabación? La respuesta tiene dos partes. Mientras que las leyes de copyright eran usadas para proteger sólo las letras y las melodías de las canciones (un gran ejemplo es la demanda ganada por The Chiffons contra George Harrison en 1976 por la fuerte similitud en la composición entre “My Sweet Lord” y “He’s So Fine”), el caso de “Blurred Lines” elevó las expectativas, sugiriendo que las cualidades más abstractas del ritmo, el tempo, e incluso, el sentir general de una canción, son también elegibles a protección –y, por lo tanto, una canción puede generar una demanda por una mínima percepción o parecido a una compuesta con anterioridad.

Seguros de esto, un jurado en 2019 dictaminó que Katy Perry debía millones por, aparentemente, copiar el beat de su éxito “Dark Horse”, a una canción poco conocida del rapero cristiano Flame, lo que sorprendió, tanto a la industria como a la comunidad legal. “Están tratando de poseer bloques básicos de la música, el alfabeto musical debería estar disponible para todos”, advirtió el abogado de Perry, Christine Lepera, al cerrarse el caso.

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