Superfoods GM

Women's Health en Español|Enero 2019

Superfoods GM

¿Qué es lo que tienen en común las piñas rosas, el pan alto en fibra y el trigo para celíacos? Como la siguiente generación de alimentos genéticamente modificados, prometen elevar no sólo su sabor o apariencia, sino tu salud también.

Por Claudia Canavan

Si alguna vez estás explorando áreas tropicales en Costa Rica –bien por ti, viajera intrépida– puede que te encuentres un campo color rosa. ¿La razón? Piñas sembradas en una tonalidad específica. Producidas por Del Monte, su propósito no sólo es elevar los likes del Instagram de miles de viajeros, también elevar el bienestar de quien las consume. Estas frutas han sido modificadas para contener mayores niveles de licopeno –lo que hace a los jitomates rojos y ha sido relacionado con la prevención del cáncer. Y tú que pensabas que las chips de quinoa merecían el Premio Nobel…

Si bien la comida genéticamente modificada (GM) ha tenido un pasado turbulento, ahora se está actualizando de una manera importante. El término describe el resultado de la ingeniería genética, el proceso científico por el cual una planta o un animal sufren alteraciones en sus genes, provocado por humanos, lo cual se logra agregando genes externos dentro de un organismo –GM tradicional– o al modificar el proceso natural de crecimiento del alimento, llamado edición genética. Los alimentos GM han dividido opiniones por mucho tiempo, pero mientras la tecnología del pasado estaba diseñada para ayudar a la industria de la comida a conservarla por más tiempo en las repisas, la nueva generación promete beneficiarte a ti, la persona que lo consume.

“Ahora estamos en una posición en la que podemos usar la tecnología para aumentar el perfil nutricional de las plantas, sembradas directamente para el beneficio a la salud de los consumidores”, dice el profesor Johnathan Napier, del Rothamsted Research Institute en Hertfordshire –un científico muy involucrado en esta tecnología. Beneficios como un pan para celíacos, usando trigo editado para remover el 90% de gliadinas, un componente del gluten que provoca reacciones inmunológicas en celíacos; y Omega 3 basado en plantas para aceite de camelina, producido al agregar genes de algas (de donde los peces obtienen sus ácidos grasos) a la planta de camelina, lo cual permite que éstos produzcan su propio aceite vegano. Esto pinta un escenario prometedor, y los beneficios que se presumen van más allá incluso que la salud. Uno de ellos es la noción de que los alimentos GM y la edición genética tienen el potencial para solucionar de alguna forma las demandas de una población mundial creciente –proyectada para ser de 9.8 billones para 2050– así como el cambio climático y sus efectos en los recursos alimenticios del mundo entero, vía alimentos enriquecidos en vitaminas y contra enfermedades.

AGRUPANDO

La historia de las GM, en el Reino Unido, empieza con un puré de tomate en 1996. Una lata creada por la compañía de biociencia Zeneca, se convirtió en el primer alimento GM en las repisas. Usaba tomates que habían sido modificados para perecer en mayor tiempo, cambiando una enzima que suaviza la fruta –permitiendo una vida más larga en tiendas– y fue claramente etiquetada como un producto GM. Las respuestas estuvieron divididas.

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Enero 2019