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Para Escucharte Mejor
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Los gigantes tecnológicos invierten millones de dólares en desarrollar asistentes de voz cada vez más precisos. Del otro lado se encuentran consumidores abiertos al cambio. ¿Qué pueden hacer las demás empresas para aprovechar esta tendencia creciente?
Andrea Norzagaray 

ANTES DE SILICON VALLE Y, de Apple, de Amazon, de Google y de Microsoft estaba Bell Labs. Dentro de los muros de esta compañía estadounidense sus científicos crearon el transistor, la batería solar y el fax. Estas y otras innovaciones les valieron premios Nobel y suficiente credibilidad, tanto en la industria de fabricantes de electrónicos como en la científica. En ese campo fértil plagado de mentes brillantes, recursos y presupuesto fue inventada Audrey (Automatic Digit Recognition), uno de los primeros sistemas que pretendían reconocer voz humana. Eran los años cincuenta.

Los ingenieros detrás de este invento decidieron que un primer paso para llegar al reconocimiento de voz digno de películas de ciencia ficción sería la comprensión de dígitos del uno al nueve por parte de las “máquinas”. En ese momento Audrey consumía demasiada energía, ocupaba un espacio físico enorme, el sistema era lento y caro. Sin embargo, su precisión era excepcional con 90% de asertividad al reconocer un dígito hablado por su desarrollador, H.K. Davis (el porcentaje disminuía con voces con las que no estaba familiarizado). Audrey sentaría las bases para lo que parece ser la gran esperanza de las Big Tech. Gene Munster, de la firma de inversión Loup Ventures, estima que los gigantes tecnológicos están gastando 10% combinado de su presupuesto anual de investigación y desarrollo –más de 5,000 millones de dólares en total– específicamente en reconocimiento de voz.

“Parece que el ciclo de vida de los smartpho nes se agota. La gente repone menos sus teléfonos y todos se parecen demasiado. Al mismo tiempo, algunos de los gigantes de la tecnología que se han quedado afuera en la competencia de los dispositivos (como Amazon) quieren explorar si la voz les puede permitir entrar en la vida de sus clientes”, afirma Ricardo Pérez, profesor de IE Business School.

Esta ubicuidad ha levantado algunas reservas alrededor de la seguridad de los usuarios. De hecho, Apple, Amazon y Google han estado involucrados en escándalos por la violación de la privacidad de sus usuarios a través de tales dispositivos.

CIRCO, MAROMA Y TEATRO

Décadas después de Audrey y de los esfuerzos para perfeccionar la precisión del reconocimiento de voz, esta innovación está al alcance de usuarios dispuestos a pagar unos cuantos pesos (menos de 100 dólares) por un aparato habilitado con un asistente de voz.

Siri, de Apple, fue la aplicación pionera al estar incluida su asistente en el iPhone 4S, pero más tarde otros se unirían a la tendencia: Google Assistant; Alexa, de Amazon, y Cortana, de Microsoft. Mientras Apple tardó en mostrar su Homepod, la bocina de

Gracias a la Inteligencia Artificial (AI), estos asistentes pueden mantener conversaciones – con algunas limitaciones– y resolver peticiones de los usuarios. La mayoría tiene funciones similares entre sí: cumplir peticiones musicales, dar el reporte de clima, ofrecer noticias, contar chistes y hacer trucos.

El asistente virtual Alexa es probado en el Children’s Hospital de Boston. El alcance de la tecnología de Amazon intenta llegar al ámbito de la salud: aquí se simula a un paciente en un hospital infantil.

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Octubre 2019