El hijo de todas las madres
National Geographic en Español|Octubre 2020
El hijo de todas las madres
Madres negras posan con los hijos que temen perder. El proyecto se llama Stranger Fruit.
Por Lonnae O'neal

HAY UNA DEMANDA QUE SE TE IMPONE con Stranger Fruit. Hasta ahí está claro. Las fotografías de madres e hijos, de cuerpos negros –enteros y sin agujerear y, sin embargo, como Cristos en su muerte– no le suplican con amabilidad al espectador más de lo que los manifestantes en las calles invitan a cambiar a la policía. Estas son madres negras, sentadas, de pie, arrodilladas con sus hijos sin vida, que ven directo a la cámara, a la nación, que exigen tu atención, y te cuesta mucho verlos. Pero cuesta más ver hacia otro lado.

“Lo que experimentamos con esta serie es justamente revivir estos traumas en tanto comunidad afroestadounidense”, dice Jon Henry, artista visual de Brooklyn. Su exposición Stranger Fruit está basada en los asesinatos de gente negra por parte de la policía. Se inspira en la canción “Strange Fruit”, la interpretación de Nina Simone del réquiem de Billie Holiday para los cuerpos linchados “que se mecen en la brisa sureña, fruta extraña que cuelga de los álamos”. Te obliga a considerar la pena de las familias y comunidades que se quedan solas y tratan de salir adelante. “Es difícil seguir viviendo lo mismo una y otra vez, como una especie de Hechizo del tiempo perverso donde estos asesinatos no dejan de suceder”, añade Henry.

Las imágenes de madres reales con sus hijos reales no retratan la muerte real, sino capturan la constancia y ubicuidad de ese temor: el ruido en los oídos de las madres negras que nunca se va. Saber que la policía los puede matar por cualquier nimiedad o, sentencia Henry, “por absolutamente nada”.

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Octubre 2020