Tres caminos para el cambio
Entrepreneur en Español|Octubre 2019
Tres caminos para el cambio
Es definitivo: la manera de hacer negocios tiene que cambiar. Conoce tres filosofías empresariales que están adoptando cada vez más compañías para generar una economía de prosperidad para todos.
Por Lilse Maubert Roura y Genaro Mejía

El juez pidió silencio y dictó sentencia: 16 años de prisión para Michael Marin, un millonario agente de bolsa estadounidense de 53 años y padre de cuatro hijos. El delito: provocar un incendio en su lujosa mansión para cobrar el seguro.

Marin escuchó la sentencia, bajó la mirada y se cubrió el rostro con las manos. Minutos más tarde se desplomó de su silla y nunca más se levantó. Aquel 29 de junio de 2012, sin que nadie lo notara, había tomado una pastilla de cianuro como solución a todos sus problemas.

El delito de Marin había ocurrido en 2009, en plena crisis financiera global. Su historia se volvió una de tantas que ejemplificaban hasta dónde nos había llevado –como especie humana– el capitalismo rapaz. La ambición de dinero y poder a costa de todo.

“Los modelos capitalistas tradicionales hoy están agotados”, dice Ignacio de la Vega, decano del Tec de Monterrey. Desde entonces surgieron muchos teóricos que vaticinaban el fin del sistema capitalista. Esto no ocurrió, pero la exigencia de cambio no se detuvo. La destrucción del planeta debido al cambio climático y la nueva mentalidad del mercado más consciente ha empujado el surgimiento de nuevas formas de hacer negocios.

Por un lado, están los consumidores, quienes con sus elecciones diarias priorizan a marcas con un propósito que beneficie al mundo. Además, son mucho más activistas e implacables en las redes sociales, dice Raúl Romero, presidente del Consejo de Capitalismo Consciente Capítulo México y socio director de Integralis Consulting Group. Así, si uno es víctima de un abuso, mentira o fraude, puede destruir la reputación de cualquier corporación, pues las noticias negativas se propagan muy rápido.

“También están las nuevas generaciones de empleados que buscan que se respete el medio ambiente y que haya un trato íntegro hacia todos los stakeholders y hacia ellos”, comenta Arnulfo Múzquiz, President Building & Industrial Solutions de Grupo Cuprum. Los inversionistas, por su parte, buscan oportunidades que generen impacto y cuiden a todas las partes interesadas para adelantarse a las tendencias que mueven a los mercados.

Hay otro factor clave: modificar el sistema financiero y de inversión, porque son los que mueven el dinero en el mundo. “Ambas son un nodo sistémico de cambio si realmente queremos generar una nueva economía y que ésta sea sostenible”, afirma Laura Ortiz Montemayor, fundadora y CEO de la firma consultora SVX.

México no está exento de estos cambios. Ya hay empresas de todos tamaños que están comprometidas con una forma nueva de hacer negocios que no esté basada sólo en darle rentabilidad a sus accionistas. Aquí exploramos tres de estas filosofías: la Responsabilidad Social Empresarial, el Capitalismo Consciente y las Empresas B.

RESPONSABILIDAD SOCIAL EMPRESARIAL (RSE)

Quizá es uno de los primeros métodos para generar valor social desde el sector privado. Como concepto, la acuñó en 1953 el economista Howard R. Bowen, quien refería que las empresas no sólo debían producir bienes y servicios, sino devolver a la sociedad parte de lo que ésta les había facilitado.

¿Qué alcances tiene actualmente? Según el libro Modelando el emprendimiento social en México (Lid Editorial), la tipología para las iniciativas de RSE, según su madurez, incluye:

  • Filantropía corporativa. Donación de fondos a causas alineadas con la operación o cadena de valor del negocio.
  • Valor compartido (shared value). Cuando se incorporan estrategias de responsabilidad social al core business.
  • Negocios inclusivos. La empresa es un medio para atender problemas sociales, ya que desarrolla negocios a la par que beneficios socioeconómicos para poblaciones vulnerables. Las empresas invierten en este tema para gestio nar los riesgos, reclutar empleados, reforzar la marca a los ojos de inversores y consumidores, mejorar las cadenas de suministro, ahorrar dinero, aumentar el acceso al capital, diferenciarse de la competencia y, a veces, sólo porque es lo correcto.

“Hay quienes no identifican su dimensión estratégica, que piensan que se trata de un cliché. Pero la RSE es una forma de hacer negocio ejecutando prácticas responsables que garanticen la sostenibilidad de las empresas. No tener una estrategia detrás podría ser torpe”, advierte Édgar López, director de Expok, agencia de comunicación de sustentabilidad y RSE.

Un aspecto que mide la temperatura de la RSE en México son las 405 empresas (242 pymes) que en 2017 participaron activamente en el Pacto Mundial de la ONU, iniciativa enfocada en el monitoreo de los compromisos globales que abordan los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Otro dato son las 1,647 organizaciones que ostentan el Distintivo ESR (Empresa Socialmente Responsable), que otorgan el Centro Mexicano para la Filantropía (Cemefi) y la Alianza por la Responsabilidad Social Empresarial (AliaRSE). Para obtenerlo evalúan más de 160 indicadores en los ámbitos de calidad de vida, ética, vinculación con la comunidad y cuidado y preservación del medio ambiente.

Pero no basta con tener esta denominación (que incluso podría estar quedando caduca), pues las prácticas, compromisos y programas de cada compañía, así como la disminución de sus impactos, son más importantes.

Restaurantes Toks es una de las firmas referentes en RSE en México. Como muchas lo hacen, la marca inició con acciones filantrópicas, pero en 2015 adoptó como marco estratégico los ODS, entre los cuales está poner fin a la pobreza.

En esta línea, uno de sus mayores esfuerzos son los proyectos productivos orientados a la inclusión económica integrando a su cadena de abastecimiento a micro y pequeñas empresas de comunidades indígenas con productos como mermeladas, café, miel, mole, granola y chocolate.

Con este programa como bandera, el grupo ha beneficiando a más de 10,000 personas e impactado a 89 comunidades indígenas del país. Pero es sólo uno de un centenar que Toks realiza tanto al interior (con la gente interna, accionistas, clientes y proveedores) como al exterior (con sociedad y gobierno), abarcando temas de combate a la violencia, integridad y anticorrupción, bienestar animal, uso eficiente de recursos, prevención de delitos, inversión social, gobierno y universidades.

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