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Sí se puede

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Octubre 2025

Padece el síndrome alcohólico fetal y ha conseguido trabajar en una peluquería

- By Leonie Georg

Sí se puede

CON sus finos dedos, Catrin Amrein hojea unas fichas de colores. Están ordenadas con cuidado en un estante de la trastienda de la peluquería. Al fondo se oye silbar una tetera. En el suelo, un perro se estira dentro de su cesto. Catrin saca una ficha amarilla del archivador. En grandes letras mayúsculas se leen el nombre, el tono de color deseado y las notas sobre el peinado de la próxima clienta, que justo acaba de entrar por la puerta.

“Así me resulta más fácil recordarlo todo”, explica Catrin.

Katrin tiene 26 años y padece el síndrome alcohólico fetal (SAF). Su madre consumió alcohol y drogas durante el embarazo. Desde que nació, Catrin vive con una discapacidad reconocida del 60%. A partir de un 50%, se considera discapacidad grave. Catrin no puede concentrarse durante mucho tiempo y, a veces, le cuesta establecer conexiones mentales que, para las personas sin el síndrome, son fáciles.

Pero eso nunca la frenó para trabajar. “Siempre he tenido la motivación de trabajar. Nunca he querido quedarme sentada en casa sin hacer nada” afirma, con su largo y liso pelo rubio hasta la cintura, recogido y colocado detrás de las orejas. Al hablar transmite calma interior, aunque a menudo prefiere escuchar con atención o buscar, con la vista o el oído, cuál será su siguiente tarea.

Suena el teléfono. “Tengo que atenderlo”, dice, y se dirige a la parte delantera del salón. Un espacio pequeño con apenas cuatro sillones. Una clienta se sienta en una de las butacas y es recibida por Sheila Rath, una mujer de 50 años, con ojos de un azul intenso, voz potente y una sonrisa amplia. Rath es peluquera en el Salón de Inés, en el barrio de Fasangarten, en Múnich (Alemania). Además, trabaja a tiempo parcial en un centro de formación profesional donde enseña peluquería a personas con discapacidad. Ella misma tiene dos hijos con necesidades educativas especiales. “Todo el mundo merece un futuro. Y si no es aquí, en Alemania, ¿dónde entonces?”

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