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¡Nadie se queda atrás!

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Agosto 2025

Gracias al personal, lograron subir dos plantas a los ancianos de una residencia de Sedaví, en Valencia, antes de que irrumpiera el agua

- María José Carmona

¡Nadie se queda atrás!

Aún no llovía, pero los habitantes de la provincia de Valencia miraban ansiosos las nubes de color pizarra que se acumulaban en el cielo. A las 7:30 de la mañana del 29 de octubre de 2024, la Agencia Estatal de Meteorología había activado la alerta roja por lluvias torrenciales en varias zonas de la provincia.

En la localidad de Sedaví, a poca distancia al sur de la ciudad de Valencia, Ana Belén Calero, de 47 años y madre de dos hijos, acababa de empezar su jornada laboral como coordinadora en Novaedat, una residencia de ancianos de tres plantas. La vida allí solía ser tranquila y previsible, pero ese día el teléfono sonaba más de lo habitual. Los familiares llamaban para avisar que habían empezado a caer fuertes lluvias en otras localidades valencianas.

Sedaví, un municipio de más de diez mil habitantes estrecho y alargado, completamente llano, de la comarca de la Huerta Sur, limita al norte con el río Turia y al sur con el barranco del Poyo, un cauce seco. Ana Belén se acercó a una ventana y miró fuera, pero el cielo de Sedaví seguía despejado. Respiró aliviada, y el resto de la tarde transcurrió como siempre. La mayor parte de la actividad diaria se desarrollaba en la planta baja, ya que allí están las oficinas, la lavandería, la sala de estar, la cocina y el comedor.

Las noticias de la tarde hablaban de tanta lluvia que algunos barrancos se estaban desbordando. El primer pueblo en inundarse fue Utiel, a unos 80 kilómetros al oeste de la ciudad de Valencia: las imágenes en televisión mostraban cómo el agua arrastraba coches y muebles.

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