Vivir “entre los muertos”
Revista Proceso|June 07, 2020
Vivir “entre los muertos”
Karen dejó de ir a su casa ante el temor de contagiar a su familia. Vive en su pequeño negocio: una funeraria. “Duermo en el suelo, sobre unas colchonetas, en medio de los ataúdes colocados en las paredes”. Ahí mismo acondicionó una cocinita y comparte un baño con su hermano. “Este espacio es parte de mí –comenta–. Se siente muy tranquilo, nada tenebroso. Me siento normal, como si estuviera en mi casa”.
KAREN YANELI SÁNCHEZ LÓPEZ*

Hace tres años empecé con mi negocio de la funeraria, situada a unos pasos del Hospital General de México, en la colonia Doctores de la Ciudad de México. Me llamó la atención este ambiente porque cuando mi abuelito falleció, quise saber qué sigue después de que uno muere. Antes de que empezara la pandemia, los fines de semana dejaba a un amigo encargado de la funeraria y me iba a mi casa con mis papás, en Santa María Tecuanulco, Texcoco, Estado de México, en la zona de la montaña. Ellos hacen bases con vara y madera para las coronas fúnebres.

Desde que empecé, mi hermano Ángel de Jesús vive aquí conmigo. Lo invité para apoyarme y para que le quedara más cerca para dar sus clases (es físicomatemático) en la UNAM. A finales de febrero me puse muy mal, con gripe, tos seca y dolor de garganta como nunca me había dado. Yo creo que fue covid-19. Por eso decidí ya no ir a mi casa, sino quedarme aquí para proteger a mi familia y no contagiarlos. Mis papás son mayores de 65 años, mi hermano es hipertenso y tiene problemas del corazón y mi hermana es asmática. No me hice la prueba porque ni tiempo me da, con todo el trabajo que tengo y porque cuesta como 7 mil pesos. No me alcanza.

articleRead

You can read up to 3 premium stories before you subscribe to Magzter GOLD

Log in, if you are already a subscriber

GoldLogo

Get unlimited access to thousands of curated premium stories, newspapers and 5,000+ magazines

READ THE ENTIRE ISSUE

June 07, 2020