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El “ejército de la Cuarta Transformación” apoya al INM
Como en otras ocasiones, el pastor evangélico Arturo Farela desplegó a su “ejército de la Cuarta Transformación” en Chiapas para recibir, albergar y alimentar a los migrantes que esta semana salieron de Honduras. Se ufana porque, dice, su organización cuenta con 7 mil iglesias distribuidas en todo el país, suficientes para apoyar a los integrantes de las caravanas, una infraestructura que no tiene el Instituto Nacional de Migración.
Por Rodrigo Vera

Por su incapacidad para afrontar los flujos de migrantes que llegan a territorio mexicano, el Instituto Nacional de Migración (INM) tuvo que recurrir al apoyo del pastor Arturo Farela Gutiérrez, amigo del presidente Andrés Manuel López Obrador y líder de la Confraternidad Nacional de Iglesias Cristianas Evangélicas (Confraternice), quien en la frontera sur ya empezó a habilitar sus templos en albergues para migrantes, donde les está dando techo, alimentación y asesoría legal a estos extranjeros provenientes de distintos países.

Pese a los señalamientos de que su alianza con el gobierno de la Cuarta Transformación violenta la laicidad del Estado, el polémico pastor ahora proyecta ampliar su ayuda al INM en la frontera norte, abriendo albergues en Tijuana, Mexicali, Ciudad Juárez, Nuevo Laredo y Matamoros.

Entusiasmado por su creciente participación en política migratoria, Farela asegura categórico: “El Instituto Nacional de Migración no tiene la capacidad para atender a tantísimos migrantes. Pero nosotros sí la tenemos. Por eso lo estamos apoyando”.

Comenta que, por lo pronto, en Tapachula, principal punto de entrada de los migrantes a México, Confraternice ya habilitó como albergues 50 templos evangélicos, aparte de que muchos fieles de su Iglesia hospedan a migrantes en sus casas.

En entrevista en sus oficinas de la Ciudad de México, dice Farela:

“Según nuestro conteo, sólo de septiembre a diciembre del año pasado en Tapachula hemos atendido a 20 mil migrantes. Imagínese lo que implica dar 20 mil raciones de alimentos. Con qué personal podría hacer eso el Instituto Nacional de Migración.”

–¿Y de dónde sacan ustedes recursos para atender a tanta gente?

–De los donativos, de las aportaciones económicas o en especie de nuestros fieles y pastores, que son muchísimos en todo el país. Aparte de nuestros templos, aportamos colchonetas, víveres, tiendas de campaña, ropa, lo que sea con tal de ayudar. Nos rige el mandamiento bíblico de ayudar al extranjero y al necesitado.

–¿Y solamente están en Tapachula? –Sí. Por lo pronto apoyamos al Instituto

Nacional de Migración sólo en Tapachula, porque es la puerta principal de la frontera sur por donde entran los migrantes para luego dispersarse por el territorio nacional. Ahí estamos ayudando no sólo a nuestros hermanos centroamericanos, también a muchos africanos y haitianos.

Refiere Farela que los apoyan de tres maneras: dándoles albergue, alimentación y asesoría jurídica. Esta última –dice– la realizan en estrecha coordinación con personal del INM y básicamente consiste en asesorar a los migrantes para que entren legalmente tanto a México como a Estados Unidos.

“Estamos combatiendo la internación ilegal, los flujos migratorios irregulares. Nuestro trabajo consiste en ayudar a los migrantes para que, de manera ordenada, se introduzcan legalmente en México y después a Estados Unidos.”

Los voluntarios de Confraternice

Farela saca su celular y muestra fotografías y mensajes de texto que le envió una familia africana de nueve miembros, a la que ayudó a sacar visas humanitarias para entrar a Estados Unidos.

“Es la familia de Priscila. Todos sus miembros vivieron en nuestros albergues de Tapachula. Hoy están en la ciudad de Portland, Estados Unidos... Es un ejemplo de lo que estamos haciendo”, dice satisfecho.

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January 19, 2020