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يحاول ذهب - حر

Puntos de inflexión

Marzo 2023

|

Selecciones Reader´s Digest Spain

HACE POCO FUI a una boda en una zona rural en Canadá, y - a los invitados se les proporcionó coche y chófer para el viaje de 90 minutos entre las colinas.

- Patricia Pearson

Puntos de inflexión

Fue emocionante: ¡un coche privado! ¡Podía fingir que era rica! Pero como no lo soy, no tenía ni idea de cuánto costaba el viaje. Por eso, cuando el conductor nos recogió de vuelta a medianoche, me quedé todo el camino pensando con preocupación en la propina.

Hurgué nerviosa en mi bolso y me di cuenta de que solo tenía un billete de 100 dólares para emergencias.

No podía no darle propina y no tenía nada más que ofrecer que dos chocolatinas de la boda. Así que podía dar una gran propina o una ridícula. Opté por la más alta mientras mis dos hijos y yo salíamos del coche. Confieso que había bebido demasiado para pensar en pedir cambio.

El tema de las propinas ha sido, durante mucho tiempo, una fuente de interacciones incómodas para muchas personas. Las costumbres varían de un país a otro. Un amigo de Roma me cuenta que los italianos se ofenden por las propinas excesivas. "Dejar mucha propina se considera de mal gusto", dice. "Tengo amigos italianos que me han hecho coger el dinero".

Nuestro conductor había dicho que era mitad griego, mitad libanés. Si por alguna razón la actitud italiana aplicara a griegos o libaneses, mi propina podría haberlo ofendido y yo me quedaría sin mi dinero de emergencia.

Cuando la gente lleva consigo sus propias expectativas sobre las propinas al viajar por el mundo, se genera confusión. Los noruegos, que proceden de una cultura en la que los salarios son altos y las propinas bajas, podrían recorrer Las Vegas dejando un rastro de indignación con sus pequeños ofrecimientos.

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