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يحاول ذهب - حر

Navegar en el tiempo

Julio 2023

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Selecciones Reader´s Digest Spain

Mi viaje en una goleta histórica

- Por Susan Nerberg

Navegar en el tiempo

La goleta Lewis R. French, construida en 1871, aún navega por la Bahía de Penobscot, en Maine (Estados Unidos).

De pie junto al alto palo mayor del barco, mi compañero de tripulación y yo subimos lo más alto posible. Agarramos la driza, el cabo utilizado para izar la vela mayor, y tiramos con fuerza, lanzando nuestro peso al viento. ¡Arriba!

Cuando estamos a punto de golpearnos las rodillas contra la cubierta, dos de mis compañeros marineros, de los 20 pasajeros de este crucero de tres días, sujetan el cabo y tiran de él hacia abajo. ¡Zarpamos!.

Lentamente, la vela mayor sube por el mástil hasta que ondea con la brisa, despidiéndose del puerto de Camden, en Maine, al este de Estados Unidos.

El capitán, Garth Wells, nos hace un gesto de aprobación con el pulgar hacia arriba, pero cuando empezamos a buscar un lugar cómodo al sol donde relajarnos, Brent, el primer oficial de cubierta, sacude la cabeza. ¡Trinquete!, grita. No hemos terminado el trabajo: hay que levantar la vela número dos, en el mástil delante de la vela mayor. Afortunadamente, es un poco más pequeña.

Mientras el Lewis R. French, nuestra goleta de 30 metros y dos palos, navega hacia la resplandeciente bahía de Penobscot, perdemos la cobertura móvil. Adiós conectividad, dice uno de mis compañeros de viaje, un hombre de unos 50 y tantos años de Arkansas, mientras guarda su teléfono con un suspiro. Es difícil saber si se siente molesto o aliviado. Las únicas longitudes de onda a nuestra disposición son las que están bajo nuestros pies.

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