Entra a la Sabana
National Geographic Traveler en Español|Junio - Agosto 2021
Un intrépido safari a pie por la sabana keniana, que colinda con la reserva nacional Masái Mara, revela a corta y fascinante distancia el rico drama de este ecosistema africano único. Explora terrenos inaccesibles para los vehículos y camina por lodges remotos y lujosos campamentos a cielo abierto en las zonas protegidas menos visitadas, donde los guías comparten su conocimiento íntimo sobre criaturas grandes y pequeñas.
Por Ben Lerwill. Fotografías de Greg Funnell

Es temprano en las llanuras de Kenia y caminamos directo a una masacre. Los depredadores se amontonan adelante. Sus presas condenadas se dispersan sin dirección. Los cuerpos se agitan, las mandíbulas se cierran, las extremidades se desgarran. Un batallón de hormigas Megaponera analis lanza un ataque sobre un montículo de termitas y el resultado es un caos (lástima por cualquier pobre termita que busque descansar), aunque la jirafa sudafricana que deambula cerca, ágil y sola en los pastizales, ni siquiera mueve sus pestañas largas. Un buitre vuela sobre todas sus cabezas no menos indiferente.

Sin embargo, cuando estás con el guía correcto, los dramas se arremolinan en la tierra. También los hechos. Aprendemos que las Megaponera toman su nombre en inglés (matabele) de una histórica raza de guerreros conocidos por sus ataques violentos; pero estos insectos despiadados también son los únicos invertebrados que cuidan a sus heridos. Por otro lado, un montículo de termitas es tan complejo y está tan calibrado como una metrópoli habitada por millones. “Está hecho de un suelo tan rico en hierro que las mujeres embarazadas consumen trozos de él a diario por tradición”, susurra Roelof Schutte, el guía en cuestión, de sombrero ancho y uniforme caqui. Miro de nuevo la escaramuza, una microbatalla para todas las edades a la luz de la mañana. Cuando vas a pie, las razones para detenerte y mirar son múltiples.

Soy parte de un grupo pequeño que camina entre los santuarios Masái Mara, vastas zonas protegidas a orillas de la famosa reserva nacional homónima cuya historia se remonta solo una década atrás. Aquí el nivel de visitantes se regula más que en la reserva nacional, pero la densidad de la vida silvestre no es menos emocionante. Y a diferencia de la reserva, los safaris a pie están permitidos. Si imaginas una caminata rápida antes del atardecer para admirar aves, piénsalo de nuevo. Caminamos casi 15 kilómetros al día.

Un safari a pie es extraordinario. Entra en la sabana y en poco tiempo tu percepción del mundo a tu alrededor comienza a cambiar: los ruidos se amplifican, los olores se intensifican, las distancias se transforman. Cuando nada te separa del paisaje, no puedes evitar atestiguarlo de forma más clara que si estuvieras en un vehículo. A pie, lo pequeño y sutil se vuelve tan absorbente como lo grande y peludo.

Pero esperen... ¿Ese rugido gutural es lo que creo?

“Quédense cerca de mí todo el tiempo”, dice Roelof, un hombre tan familiar con los mara que Disney lo buscó para ayudar con la logística del remake de El Rey León (2019). De sus hombros cuelga un rifle Winchester Magnun .458. “Caminemos en una sola fila –continúa–. Hagan un chasquido o silben para llamar mi atención y nunca entren en pánico”.

La caminata frente a nosotros es de tres días, aunque hay versiones más largas y cortas. Ya pasamos un día en la reserva nacional, donde nos adaptamos al paisaje extenso en vehículos 4x4 y en un campamento fresco de lino donde te despiertan con café y galletas. Uno de los objetivos de nuestro itinerario –diseñado por Asilia Africa, especialista en África Oriental cuyos alojamientos se usan en el viaje– es mostrar el contraste entre la reserva transitada y las zonas menos visitadas.

Eso no quiere decir, por supuesto, que la primera sea una especie de premio cualquiera. Luego de que nuestro pequeño avión aterrizara en Olkiombo vamos a un abrevadero agitado por hipopótamos. Más allá, el África de la pantalla grande se extiende hasta el horizonte en una infinidad de colinas doradas salpicadas de cebras.

Poco después, nuestro todoterreno se detiene junto a un árbol frondoso y bajo. Ranas invisibles croan mientras estorninos de cola larga brillan en el cielo. La tarde es cálida y con olores terrosos. En la rama sobre nosotros, una leopardo observa el paisaje con majestuosa despreocupación, con sus motas realzadas con detalle exquisito por la brillante puesta de sol. Miramos en silencio hasta que nuestro conductor Jacob nos voltea a ver. “¿Gin tonic?”, pregunta mientras señala una nevera portátil. Como digo, no es un premio cualquiera.

Al día siguiente manejamos hacia el norte para llegar a los santuarios. El viaje es intermitente por los avistamientos, que van de una manada de ñus a una mafia de cocodrilos del Nilo. A pesar de que la reserva y los santuarios trazan fronteras, no hay rejas entre ellos, así que la vida silvestre vaga con libertad de uno a otro, como las gacelas de Thomson que trazan nuestra ruta con sus flancos rayados en tonos bronceados, negros y blancos.

Llegamos a Naboisho Conservancy. Nuestra base para esta noche es el campamento Naboisho, donde nos reciben con toallas aromáticas frías y el almuerzo, la piscina infinita reluce a la par. Nuestra caminata larga empieza mañana, pero un viaje en auto al atardecer insinúa lo que ofrece la zona: chacales que se arrastran por los matorrales o avestruces que se pavonean por las llanuras. Y, con una rapidez acelerada, una exploración revela cinco leones orgullosos que descansan. Durante 20 minutos observamos a los animales estirarse y moverse. Luego, cuando el sol se desvanece, el macho se levanta, sacude su melena y se adentra en la noche. Escóndanse, impalas.

Fronteras entre humanos y vida silvestre

Continue reading your story on the app

Continue reading your story in the magazine

MORE STORIES FROM NATIONAL GEOGRAPHIC TRAVELER EN ESPAÑOLView All

Camino al Oeste

Exploradores, forajidos y los primeros colonos mormones se abrieron paso a través de la topografía escarpada de Utah; cada grupo dejó su huella en la historia de Estados Unidos. Siglos después, esta aún es una tierra de descubrimientos que se explora mejor en la comodidad de una clásica caravana Airstream, una bala de plata que avanza entre parques nacionales impregnados de mitos locales.

10+ mins read
National Geographic Traveler en Español
Marzo / Mayo 2022

Mark Synnott

El escalador estadounidense comparte su misión para resolver un misterio centenario en la cara norte del Everest.

3 mins read
National Geographic Traveler en Español
Marzo / Mayo 2022

¿Qué hay de nuevo? Páayt'aan

La cultura maya recibe a las voces del mundo.

2 mins read
National Geographic Traveler en Español
Marzo / Mayo 2022

Viajes con propósito

Cada vez más populares entre viajeros solitarios y no religiosos, las rutas de peregrinaje ofrecen la oportunidad de encontrar la paz interior y reconectar con el mundo poscovid.

10+ mins read
National Geographic Traveler en Español
Marzo / Mayo 2022

Cambio de marea

Escarba un poco y encontrarás que el paradisíaco archipiélago del océano Índico es mucho más que playas apacibles de arena diamantina y arrecifes tecnicolor. Una nueva generación de seychellenses está cambiando el guion al crear recorridos de aventura, acunar las artes, revivir la cultura creole y llevar la conservación al siguiente nivel.

10+ mins read
National Geographic Traveler en Español
Marzo / Mayo 2022

Namibia: arena, estrellas y safari

Namibia, uno de los países menos poblados de la Tierra, es sinónimo de paisajes vastos moldeados por las feroces fuerzas de la naturaleza. Desde la costa de los Esqueletos llena de naufragios, la utopía de la vida silvestre de Etosha en el norte, la región central –donde se encuentran Swakopmund, el centro de los deportes extremos– y la capital Windhoek, hasta las dunas ocres de Sossusvlei y el imponente cañón del río Fish, en el sur, esta es el África más silvestre y cruda. La oferta del país para los viajeros se desarrolla a buen ritmo: ya sea safari, sandboarding o acampada bajo las estrellas, la aventura atrae con nuevos alojamientos y campamentos que florecen en regiones remotas. La fascinante historia nativa y la sabiduría de la selva se conservan y protegen en nuevos y cautivadores museos vivientes.

10+ mins read
National Geographic Traveler en Español
Marzo / Mayo 2022

Mi ciudad: Johannesburgo

Los tesoros de la frondosa Johannesburgo se extienden mucho más allá de sus históricas minas de oro, desde distritos artísticos adornados con murales hasta un parque renovado dentro de la ciudad y buenos lugares para cenar.

10+ mins read
National Geographic Traveler en Español
Marzo / Mayo 2022

Escápate: Fort William y Glencoe

A la sombra de la montaña Ben Nevis, el pueblo de Fort William y el cercano valle de Glencoe ofrecen un trampolín accidentado para aventuras al aire libre, con caminatas, ciclismo e historia de las Tierras Altas.

10 mins read
National Geographic Traveler en Español
Marzo / Mayo 2022

Norfolk

Como un hilo dorado contra el mar del Norte, las saladas costas septentrionales de Norfolk son un punto culminante del litoral inglés. Recorre el camino hacia el este, desde las marismas de Brancaster –hogar de algunos de los mejores mariscos del país– y a través de las calles de Cley next the Sea, hasta la ciudad de Cromer y su gran muelle que se adentra en el oleaje. Entre estas pintorescas paradas se encuentra un paisaje apacible y sereno, donde el viento y el agua han moldeado la vida de los lugareños durante siglos.

6 mins read
National Geographic Traveler en Español
Marzo / Mayo 2022

Istria

En el Adriático, la península nororiental de Croacia es un retiro pacífico de los bulliciosos puntos turísticos de la región, con carreteras costeras aisladas, picos de piedra caliza y una historia antigua espectacular.

8 mins read
National Geographic Traveler en Español
Diciembre 2021 - Febrero 2022