MICASA|Nº 262

Esta vivienda catalana pasó de ser granero a una casa neorrústica con interiorismo top gracias a una rehabilitación respetuosa con el pasado y a una dosis extra de estilo.

En Pals, un pueblo del Bajo Ampurdán gerundense, se encuentra esta casa —construida en 1900 y siempre utilizada como granero y almacén— que ahora estrena una distribución peculiar y un interiorismo impecable, que conjuga los muros de piedra y las vigas originales, con diseños depurados y actuales. La transformación es una obra de la arquitecta Glòria Duran Torrellas, llevada a cabo por la promotora Cases Singulares de l’Empordà. En la planta baja se ubican la entrada, dos dormitorios, un baño, una habitación polivalente y el garaje. Pero es en la primera planta, a la que se accede a través de una escalera de baranda transparente, donde el proyecto sorprende por su originalidad.

 

 

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