¿Quieres quedarte dormido? Lee este artículo
National Geographic en Español|Agosto 2018

En serio. Deja tu teléfono. Te mostraremos cómo es un sueño nocturno saludable. También, cómo esas luces azules nos impiden dormir lo suficiente.

Por Michael Finkel: Fotografías de Magnus Wennman

Los estadounidenses duermen menos de siete horas por noche, alrededor de dos horas menos que hace un siglo. En nuestra incansable y muy iluminada sociedad, solemos considerar el sueño como un adversario. 

Se cree que el sueño interrumpe la vida, pero el verdadero flagelo es la vigilia crónica. En Japón, alrededor de 40 % de la población duerme menos de seis horas por noche. Dormitar en público, como en este restaurante de 24 horas en Tokio, es socialmente aceptable.

FOTOGRAFÍA ANTERIOR Wile, el hijo de siete años del fotógrafo Magnus Wennman, ve caricaturas en su iPad, un ritual moderno de algunos para ir a dormir. La pantalla iluminada puede ahuyentar el sueño: la luz en la noche inhibe la producción de melatonina, la hormona que ayuda a regular nuestros ritmos biológicos.

FOTOGRAFÍA ANTERIOR En la Filarmónica de París, el compositor Max Richter dirige Sleep, pieza minimalista y científicamente informada que guía a los oyentes por un descanso rejuvenecedor. Dura más de ocho horas.

Con tubos y electrodos, Francis Ajua, de 10 años, espera a que se apaguen las luces para el estudio de su sueño en el Sistema Nacional de Salud Infantil, en Washington, D. C. Lo examinan por apnea del sueño, en la que la respiración se pausa repetidamente.

Casi todas las noches de nuestras vidas experimentamos una metamorfosis asombrosa.

Nuestro cerebro altera de manera profunda su comportamiento y propósito, atenuando nuestra conciencia. Durante un rato quedamos casi por completo paralizados. Sin embargo, nuestros ojos se mueven rápidamente tras los párpados cerrados, como si vieran, y los pequeños músculos de nuestro oído medio se mueven como si oyeran, incluso en el silencio. Hombres y mujeres sentimos, reiteradamente, estímulos sexuales. A veces creemos que podemos volar. Nos acercamos a las fronteras de la muerte. Dormimos.

Alrededor del año 350 a. C., Aristóteles escribió el ensayo “Acerca del sueño y de la vigilia”, en el que se preguntaba qué hacíamos y por qué. En los 2 300 años posteriores, nadie tuvo una buena respuesta. En 1924, el psiquiatra alemán Hans Berger inventó el electroencefalógrafo, el cual registra la actividad eléctrica del cerebro, y así el estudio del sueño pasó de la filosofía a la ciencia. Sin embargo, desde hace pocas décadas las máquinas de imagenología nos han permitido dar un vistazo más profundo al funcionamiento interno del cerebro, así que nos hemos acercado a darle una respuesta convincente a Aristóteles.

Todo lo que hemos aprendido acerca del sueño ha resaltado su importancia para nuestra salud mental y física. Nuestro ciclo de sueño-vigilia es una característica central de la biología humana, una adaptación a la vida en un planeta rotatorio, con su interminable ciclo de día y noche. En 2017, el Premio Nobel de Medicina se les otorgó a tres científicos que en los años ochenta y noventa identificaron el reloj molecular en el interior de nuestras células (conocido como ciclo circadiano o circádico) cuyo propósito es mantenernos en sincronía con el sol. Investigaciones recientes muestran que, cuando este ritmo circadiano se rompe, estamos en un mayor riesgo de contraer padecimientos como diabetes, enfermedades coronarias y demencia.

Sin embargo, el desequilibrio entre nuestro estilo de vida y el ciclo solar se ha convertido en una epidemia. “Parecería como si ahora viviéramos en un estudio mundial de las consecuencias negativas de la privación del sueño”, dice Robert Stickgold, director del Centro de Sueño y Cognición de la Facultad de Medicina de Harvard. El estadounidense promedio duerme hoy menos de siete horas por noche, unas dos horas menos que hace un siglo. En nuestra incansable y muy iluminada sociedad, con frecuencia consideramos el sueño como un adversario, un estado que nos quita productividad y ocio. Thomas Edison, quien nos dio las bombillas eléctricas, expresó que “el sueño es absurdo, un mal hábito”. Creía que terminaríamos por eliminarlo por completo.

Una noche entera de sueño ahora se siente rara y anticuada, como una carta escrita a mano. Es como si todos quisiéramos tomar atajos con pastillas para dormir, engullendo café para abofetear los bostezos, ignorando que estamos diseñados para tomar un complicado camino con cada anochecer. En una buena noche pasamos cuatro o cinco veces por varias etapas de sueño, cada una con atributos y propósitos únicos.

No solo archivamos mecánicamente nuestros pensamientos; el cerebro dormido decide activamente cuáles recuerdos conservar y cuáles desechar.

En la Clínica Infantil del Sueño en Washington, Michael Bosak, de ocho años, duerme en una posición que previene la reducción de la vía aérea superior, la causa de sus ronquidos. Esta foto fue tomada en con una cámara infrarroja para no perturbarlo. El sueño es crucial para la salud y el desarrollo en la niñez, cuando se liberan la mayoría de las hormonas de crecimiento y las proteínas que combaten las enfermedades. La falta de sueño en niños se ha relacionado con diabetes, obesidad y dificultades de aprendizaje.

ETAPAS 1-2

CONFORME NOS QUEDAMOS DORMIDOS, NUESTROCEREBRO PERMANECE ACTIVO Y COMIENZA SU PROPIO PROCESO DE EDICIÓN PARA DECIDIR QUÉ RECUERDOS GUARDAR Y CUÁLES DESECHAR.

La transformación inicial sucede rápidamente. Si nuestro ritmo circadiano está anclado al flujo de la luz del día y la oscuridad, si la glándula pineal en nuestro cerebro secreta melatonina, con lo que señala que es de noche, y si un conjunto de otros sistemas se alinea, nuestras neuronas velozmente se deslizan hacia el sueño.

Las neuronas, unos 86 000 millones, son células que forman la red informática mundial de nuestro cerebro; se comunican entre sí mediante señales eléctricas y químicas. Cuando estamos por completo despiertos, las neuronas forman una tormenta eléctrica celular. Cuando descargan uniforme y rítmicamente, lo que se expresa en un electroencefalograma, o EEG, como claras líneas onduladas, eso indica que el cerebro se ha retraído, lejos del caos de la vida cuando está despierto. Al mismo tiempo, nuestros receptores sensoriales se suprimen y pronto estamos dormidos.

Los científicos llaman a esta etapa 1 la “parte bajita” del sueño. Dura, tal vez, cinco minutos. Después, ascendiendo de las profundidades del cerebro, viene una serie de chispazos eléctricos que golpean nuestra corteza cerebral, la arrugada materia gris que cubre la capa externa del cerebro, hogar del lenguaje y la conciencia. Estas explosiones de medio segundo, llamadas husos, indican que hemos entrado en la etapa 2.

Nuestros cerebros no están menos activos mientras dormimos, simplemente tienen una actividad diferente. Se piensa que los husos estimulan la corteza de esa manera para preservar la información adquirida hace poco y, quizá, también para vincularla con conocimientos establecidos en la memoria a largo plazo. En laboratorios del sueño, cuando se les han presentado a las personas ciertas tareas nuevas, la frecuencia de los husos se incrementa. Al parecer, cuantos más husos tengan, mejor realizarán esa tarea al día siguiente.

Algunos expertos han sugerido que la fortaleza de los husos nocturnos de una persona puede ser, incluso, un indicador de la inteligencia general. Dormir literalmente crea conexiones que tal vez nunca habríamos realizado de manera consciente. Nadie dice: “Voy a consultar un problema con la cuchara”. Siempre lo consultamos con la almohada.

Los recuerdos nuevos se consolidan durante el sueño. ¿Qué sucede en el cerebro? En la Universidad de Tsukuba, cerca de Tokio, Takeshi Sakurai estudia esta cuestión con optogenética, en la que un láser enciende o apaga neuronas específicas en ratones que están genéticamente diseñados para ser sensibles a este.

El sueño refuerza de manera tan poderosa nuestra memoria que quizá sería mejor que los soldados exhaustos que regresan de misiones desgarradoras no se fueran de inmediato a la cama.

En su litera en el U.S.S. Paul Hamilton, un marinero porta anteojos que emiten luz poco después de levantarse. Nita Shattuck, de la Escuela Naval de Posgrado en Monterey, California, prueba los dispositivos para ver si puede reiniciar los relojes internos de los marineros, sincronizándolos con las jornadas laborales en vez de con el ciclo solar.

FOTOGRAFÍA SIGUIENTE

Esta cámara hermética, en el Instituto del Sueño de Tsukuba, les permite a los investigadores rastrear el consumo de oxígeno de un durmiente y, por consiguiente, su ritmo metabólico, para medir cómo lo afectan, por ejemplo, el brillo y el color de la luz ambiental. Encontrar las condiciones que mejor desencadenen el sueño puede ser el primer paso para curar el insomnio.

El cerebro despierto está optimizado para recopilar estímulos externos, mientras que el cerebro dormido lo está para consolidar la información. No solo archivamos nuestros pensamientos; el cerebro dormido decide activamente cuáles recuerdos conservar y cuáles desechar.

No siempre elige con sabiduría. El sueño refuerza de manera tan poderosa nuestra memoria –no solo en la etapa 2, donde pasamos cerca de la mitad de nuestro tiempo dormidos, sino durante toda la noche– que tal vez sería mejor, por ejemplo, que los soldados exhaustos que regresan de misiones desgarradoras no se fueran de inmediato a la cama. Según la neurocientífica Gina Poe, de la Universidad de California en Los Ángeles, los soldados deberían permanecer despiertos de seis a ocho horas para prevenir el trastorno por estrés postraumático. La investigación de ella y sus colaboradores sugiere que dormir pronto después de un acontecimiento importante, antes de haber resuelto mentalmente parte de la dura experiencia, hace más probable que esta se convierta en recuerdos de largo plazo.

La etapa 2 puede durar hasta 50 minutos, durante los primeros 90 del ciclo de sueño nocturno (por lo general, ocupa una porción más pequeña de los ciclos subsecuentes). Los husos pueden llegar cada pocos segundos durante un tiempo, pero, cuando esas erupciones amainan, nuestro ritmo cardiaco disminuye. Nuestra temperatura corporal baja. Comenzamos la larga zambullida a las etapas 3 y 4, las partes profundas del sueño.

ETAPAS 3-4

Continue reading your story on the app

Continue reading your story in the magazine

MORE STORIES FROM NATIONAL GEOGRAPHIC EN ESPAÑOLView All

Esta primavera, ayuda a los animales silvestres y sus crías con proyectos caseros y no intervengas si no hace falta.

Planeta posible

1 min read
National Geographic en Español
Abril 2022

Ratones y humanos: imagina todo lo que ven

Neurociencia

1 min read
National Geographic en Español
Abril 2022

La extraña maravilla de los hipocampos

Parecen una mezcla de otros animales, los machos dan a luz y aún tenemos mucho que aprender de ellos. Sin embargo, estos peculiares peces están amenazados.

7 mins read
National Geographic en Español
Abril 2022

Hacia la montaña, a un mundo perdido

Una cima plana en lo alto de la selva amazónica ofrece a los investigadores la oportunidad de identificar especies nuevas y develar los secretos de la evolución. El mayor reto: llegar ahí.

10+ mins read
National Geographic en Español
Abril 2022

La zona de conflicto

Un fotógrafo captura el enfrentamiento entre humanos y chimpancés en un poblado de Uganda.

6 mins read
National Geographic en Español
Abril 2022

El ajuste de cuentas de Sudán

Los jóvenes sudaneses se inspiran en el pasado para demandar un mejor futuro.

10+ mins read
National Geographic en Español
Abril 2022

Todo por un canto

La pasión de Cuba por las aves canoras silvestres las pone en riesgo.

7 mins read
National Geographic en Español
Abril 2022

Surfear montañas

Justine Dupont, surfista francés de olas grandes, monta un coloso de Nazaré durante una competencia en 2020.

4 mins read
National Geographic en Español
Abril 2022

Defender la tierra, pagar con sus vidas

Desde 2016, 1 297 líderes comunitarios han sido asesinados en Colombia por resistirse a la intervención de desarrolladores y cárteles de la droga.

10+ mins read
National Geographic en Español
Marzo 2022

Sin Ocultar

La búsqueda de una buceadora por conocer las historias de quienes se perdieron en los barcos esclavistas revela el lado humano de una época trágica y la ayuda a conectar con la rica historia de su familia.

10+ mins read
National Geographic en Español
Marzo 2022
RELATED STORIES

SUECO

Sueco’s breakout single, “fast,” introduced him as an artist who was on the precipice of making it big. He wasn’t quite balling yet, but once he got that first big check, he could finally splurge on a Crunchwrap Supreme AND a Baja Blast.

4 mins read
Inked
Summer 2022

B&B ALUM BETTY WHITE DIES AT 99

late-breaking news

3 mins read
Soap Opera Digest
January 24, 2022

Ransomware HQ

Moscow’s tallest tower houses multiple companies that experts say are using Bitcoin to launder money

6 mins read
Bloomberg Businessweek
November 08, 2021

Elvis Reenters The Building

In rural Ohio, a performer bookends a year of struggle and survival.

9 mins read
The Atlantic
June 2021

Erika Tal-Shir

PLAYTIME, DREAMY WORLD AND TREASURES

3 mins read
Art Market
Issue #56 February 2021

Making Goals

Each composition Sue Miller paints has specific technical goals to enhance the overall vision

6 mins read
International Artist
December - January 2021

Battery survey

We asked a group of voyagers about their vessel’s batteries and their future battery plans

10+ mins read
Ocean Navigator
November - December 2020

A BETTER WAY TO READ THE SIGNS OF LAMENESS

Equine lameness can be difficult to detect, but a study from England confirms the reliability of a relatively new tool for identifying subtle signs of musculoskeletal pain in horses.

4 mins read
Equus
Autumn 2020

GO LEGEND

AS SHE BEGINS HER 19TH SEASON IN THE WNBA, THE SEATTLE STORM’S SUE BIRD RECALLS HER EARLY DAYS IN THE LEAGUE, WHAT IT’S BEEN LIKE IN THE WUBBLE AND WHY SHE WORKS SO HARD TO MAKE THE GAME BETTER FOR FUTURE GENERATIONS.

10+ mins read
Slam
September - October 2020

Erika Tal-Shir

PLAYTIME, DREAMY WORLD AND TREASURES

3 mins read
Lens Magazine
July 2020