Switch to previous version of Magzter
Lo Esperado
Porque se anticipaba mucho, sí, pero también porque resultó ser exactamente lo que se previó que sería. El nuevo sedán de Volkswagen es una jugada cautelosa antes que aventurada.
Hector Torres

No es normal que iniciemos nues-tras reseñas por el área de carga de un auto pero en este caso es útil para describir de mejor manera al que ocupa estas páginas. La llanta de refacción del Virtus no es una ‘galleta’ (rueda de emergencia) como tal, pero tampoco una pieza completa por ser de menor tamaño que las titulares. Mientras rueda sobre neumáticos 205/55 R16, el repuesto es un 175/70 R14 aunque, eso sí, de la misma marca y línea que los Goodyear que monta de fábrica.

Esta solución de ingeniería es para lograr la cajuela más amplia del segmento con 521 litros de capacidad, sin embargo, tiene otro matiz que delata el planteamiento de este producto: el Virtus no hará más de lo necesario para cumplir con lo que se espera de un sedán en esta categoría. Similar a como ocurrió con el Jetta tras su última renovación, el Virtus, como buen Volkswagen que es, está seguro que no hace falta gastar o proponer de más para lograr grandes números de venta. Y ello se nota ya desde su concepción.

A diferencia del Polo de sexta generación del que teóricamente deriva, este desarrollo está enfocado a mercados emergentes como aquellos en Suramérica o el nuestro, por lo que dista de ser uno global como aquél. Por esta razón es que también se fabrica en Brasil, para abastecer a la región.

Una de las consecuencias de dicha orientación se nota de inmediato en el habitáculo. No se encontrará el sofisticado instrumental digital ni la interfaz por comandos de voz que sí está disponible en el Polo, por ejemplo, o en otras filiales del Grupo VW como la propia Audi (aunque con su respectivo nombre). Pero más allá de esa novedad, saltará a la vista sobre todo una cabina conformada por plásticos rígidos por doquier, y si acaso algunos insertos brillosos en los bordes de la pantalla y consola centrales, o ese acojinado con tela para los codos del conductor y pasajero que no se replican en los asientos traseros.

Cierto que no es extraño hallar un tablero de esta manufactura en el segmento pero con este Volkswagen llama especialmente la atención por una calidad de terminado que no ha sido la mejor si nos remontamos a modelos pasados. Ahí el SEAT Toledo, tricuerpo de similar planteamiento por medidas y posicionamiento del que recordamos un ensamble superior. Si consideramos que viene de Brasil, por otro lado, el armado no es malo, y no se acerca a lo casi espartano de un Yaris sedán tailandés. Queda cercano al de un Kia Rio y un Chevrolet Cavalier, si bien con materiales menos cuidados.

Continue Reading with Magzter GOLD

GoldLogo

Get unlimited access to thousands of curated premium stories and 5,000+ magazines

READ THE ENTIRE ISSUE

Octubre - 2019