Paul Cézanne Entre el rechazo y la gloria.

Vanidades México|Junio 11 - 2020

Paul Cézanne Entre el rechazo y la gloria.
“El pintor tiene que reflejarse en su propio trabajo, debe responder no con palabras, sino con pinturas”.
EUNICE CASTRO ORCHILLÉS

Considerado el padre del arte moderno, Cézanne, cnació el 19 de enero de 1839, en Aix-en-Provence. Su padre Louis-Auguste Cézanne era un comerciante y exportador de una compañía de sombreros cuando se unió a Anne-Elisabeth- Honorine Aubert, la hija de un tornero.

Louis-Auguste tenía 40 años y AnneElisabeth, 24, cuando lo bautizaron el 22 de febrero en la iglesia de SainteMadeleine. Lo mismo sucedió con su hija Marie, quien vio la luz el 4 de julio de 1841.

La casa de los Cézanne estaba situada en el Cours, donde todo era luz y animación. No fue hasta el 29 de enero de 1844 que Louis-Auguste decidió legalizar la relación con la madre de Cézanne, contrayendo matrimonio en Aix-en-Provence.

Paul descubriría el dibujo con carbón a los cinco años. Silencioso, pintaba las paredes y un amigo de la familia, asombrado, exclamó al ver una de sus “obras”:

—¡Pero si ese es el puente de Mirabeau que está sobre el río Durante! Paul es muy sensible para captar la semejanza de las cosas. Algún día será un gran artista.

Pero su padre no reconocía esas virtudes artísticas, mas su madre sí.

Al año siguiente, el chico comenzó a asistir a la escuela de la rue de Epinaux. En 1848, Louis-Auguste decidió fundar un banco y ese mismo año matriculó a Paul en la Escuela Saint-Joseph, dirigida por la Compañía de Jesús.

Un día, un alumno que se deslizaba por el pasamanos de la escalera que Paul bajaba, le dio un puntapié. Desde entonces Paul sentía miedo del contacto físico.

En octubre de 1852, cuando tenía 13 años, su padre lo internó en el Collège Bourbon, al que asistían herederos de las familias más ricas de Aix-en-Provence.

Cuenta el biógrafo Edouard Mathieu en su libro Émile Zola, que dos clases más abajo, y siendo sólo un año menor que Cézanne, estaba Émile Zola, el futuro novelista, cuyo padre había llegado a Aixen-Provence a construir una represa y encontró la muerte al hacer las obras. Emile había nacido en París y los chicos malos del colegio lo acosaban y golpeaban.

—¡Que nadie se acerque a ese sarnoso! —sentenciaron, despreciándolo. Paul se compadeció de Zola y, a pesar de su timidez, rompió la prohibición y fue a hablarle y a hacerle compañía.

Otro gran amigo que hizo en el internado fue Jean-Baptiste Baille, futuro ingeniero. ‘Los inseparables’, como fueron llamados en el colegio, pasaban su tiempo libre recorriendo el pueblo y los campos de los alrededores. Pescaban, se bañaban en el río Arc. Echados sobre el heno o bajo los árboles, leían a Homero, a Virgilio y a los románticos Victor Hugo y Alfred de Musset. Cézanne componía versos en latín y Zola lo exhortaba a dedicarse a la poesía.

—Mis rimas pueden ser más puras que las tuyas –le decía–, que son más poéticas, más verosímiles; pero tú escribes con el corazón, yo con el entendimiento...

Para Cézanne la poesía se trataba de un pasatiempo y era brillante y con frecuencia lo premiaban por sus méritos.

En 1854 nació Rose, su hermana menor. En febrero de 1858, el trío de ‘los inseparables’ se disolvió cuando Cézanne tuvo que irse a París. Entonces comenzó una intensa correspondencia epistolar entre Cézanne y Zola. Una vez graduado de bachillerato, el padre le dijo a Cézanne:

En julio de este año algunas obras del creador postimpresionista integrarían la exhibición Silent Vision, de la fundación suiza Beyeler; no obstante, ésta ha sido pospuesta por la pandemia. Recordamos su vida, la cual hemos homenajeado en Vanidades a lo largo de 60 años.

—Estudiarás Derecho. De muy mala gana Cézanne lo obedeció, pero también se inscribió en clases vespertinas de pinturas de desnudos en la Escuela Libre de Pintura de Aix-en-Provence.

En el museo Grenet copiaba cuadros y poco a poco descuidaba sus estudios de Derecho. No tardó en escribirle a Zola diciéndole que su vocación era la pintura.

Zola le respondió que se fuese a París, donde podría comenzar su carrera de pintor. Entonces su padre adquirió la granja Jas de Bouffan, una antigua residencia veraniega del gobernador de Provence y Cézanne obtuvo el permiso paterno para pintar frescos. No obstante, Paul llevaba dos años estudiando leyes sin obtener buenos rendimientos.

“Elige una cosa o la otra, hazte realmente un abogado o un pintor, pero no seas un ser ambiguo con una toga manchada de pintura”, le escribió Zola.

Su padre estaba triste, por eso, cuando Cézanne decidió decirle que quería irse a París a estudiar pintura, no se opuso.

En abril de 1861, el futuro pintor viajó a París, donde se reunió con su amigo. Su padre le había asignado una pensión de 150 francos al mes y a él le dio tristeza cuando comprobó que Zola no tenía más ropa que la que llevaba puesta.

Así comenzó a asistir a la Académie Suisse, donde podía dibujar modelos por 10 francos al mes.

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Junio 11 - 2020