En busca de la libertad
Vanidades México|Septiembre 17 - 2020
En busca de la libertad
La pelea por la tutela legal de Britney Spears encendió la polémica. ¿Necesita supervisión? ¿El padre está robando su fortuna? Esta es su cruel realidad.
AGLAIA BERLUTTI

Más allá del torbellino mediático en torno de su salud mental, uno de los escándalos más duros de sobrellevar para el icono pop ha sido la con-tienda legal para defender su derecho a la autonomía profesional, luego de años bajo la tutoría de su padre Jamie Spears. Un tema que, sin duda, será relevante en el futuro, pues la intérprete ha solicitado recientemente que sea revisado por el juzgado de Los Ángeles, y esta vez sería su madre Lynne quien tendría la potestad sobre cualquier decisión de su hija, así como de su inmensa fortuna valuada en 200 millones de euros, de acuerdo con el diario El País, y que hasta ahora le ha sido arrebatada.

Hoy día, con 38 años, consciente de sus errores, deseosa de retomar su vida junto con su novio Sam Asghari (con la ilusión de ser ella quien elija casarse, conducir o pasear) y, tras un debate sobre su capacidad para manejar sus finanzas y carrera, regresa al campo de batalla, no sin el apoyo de sus fans y un séquito de celebs gracias a #FreeBritney, iniciativa a favor de la liberación de sus derechos perdidos hace poco más de una década. Y su caso, por increíble que parezca, hizo eco en la Casa Blanca.

A la derecha: la familia Spears en 2003 cuando todo iba bien. Abajo: Britney, al comienzo de su carrera.

Dolor y gloria

Lo sabemos, la cantante estadounidense es una de las intérpretes más famosas de los 90. Fue en 1998, a los 17 años, cuando su álbum …Baby One More Time la catapultó a la fama. Entonces era una adolescente con trenzas y uniforme escolar. Más tarde lograría acuerdos millonarios con Pepsi y tendría un filme (Crossroads, 2002). Sí, era la gallina de los huevos de oro y una de las celebridades más poderosas del mundo.

En los años siguientes su look cambió en medio de todo tipo de noticias sobre abuso de drogas, alcohol y un comportamiento errático que culminó en 2007, con la escena de Britney rapándose frente a los paparazzi. Entonces, lidiaba con asuntos graves: encaraba su divorcio con el exbailarín Kevin Federline y libraba una batalla legal por la custodia de sus hijos Jayden y Sean.

La explosión emocional  (que terminó con ella golpeando con un paraguas las puertas de un coche)  se convirtió en un campanazo sobre su salud mental: hubo evaluaciones psiquiátricas y una curatela (tutela legal) ordenada por la Corte. La figura legal la asumía incapaz de cuidar de sí misma, y ponía a su padre Jamie Spears a cargo de sus finanzas.

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Septiembre 17 - 2020