Cayetana De Alba La Mujer De Los19 Nombres
Cayetana De Alba La Mujer De Los19 Nombres
Hace cinco años murió la gran duquesa, una de las aristócratas más famosas del planeta y, al mismo tiempo, una de las más misteriosas, apasionadas, intensas y rebeldes.
MÓNICA ISABEL PÉREZ

A quí yace Caye-tana, que vivió como sintió”, es el epitafio que ella misma eligió. Y vaya que lo hizo. Antes de morir en 2014 a los 88 años, parecía que llevaba dos centurias viva. Se le veía en decenas de eventos sociales, ya casi hecha una caricatura de sí misma, con ese rostro tan peculiar de grandes mejillas y boca prominente, provocados por el exceso de bótox y cirugías que nunca se supo cuándo se llevaron a cabo, la nariz respingada como con una sensación de malestar y esos ojos brillantes que parecían ávidos de contarle al mundo su historia.

Cayetana, quien nació en cuna de oro y se convirtió en una mujer hermosa, tuvo 19 nombres, grandes amores, seis hijos y tantos títulos nobiliarios que se decía que si ella y la reina Isabel II se hubieran encontrado alguna vez paradas ante el umbral de la misma puerta, Cayetana debía pasar primero. Era cinco veces duquesa, 20 veces condesa, viscondeza, 18 veces marquesa, condestablesa, condesa-duquesa y fue considerada en 14 distintas ocasiones “grande de España”, que es la mayor distinción del reino.

Y aunque fue dueña de un récord Guinness por poseer tantos nombramientos, era mortal y la venció una neumonía derivada de una gastroenteritis. Después de todo, era humana.

El título por excelencia

Así como tuvo un nombre predilecto, prefería el título de XVIII duquesa de Alba, ya que hasta hoy solo dos mujeres lo han llevado en más de 600 años de historia. Su predecesora, la XIII duquesa de Alba, María del Pilar Teresa Cayetana de Silva Álvarez de Toledo , inmortalizada por Goya, fue admirada por ella.

Cayetana, está tan linda la mar…

Nació en el seno de la más alta aristocracia y su infancia fue idílica, como algunos versos de Rubén Darío: “Tenía un palacio de diamantes, una tienda hecha de día y un rebaño de elefantes, un kiosko de malaquita y un gran manto de tisú”. Su padre fue el XVII duque de Alba y su madre, la X marquesa de San Vicente del Barco. Descendiente directa del rey Jacobo II de Inglaterra (debido a un desliz de éste, quien tuvo un hijo bastardo con su amante, Arabella Churchill), se decía que si Escocia se hubiera independizado, ella habría sido candidata al trono. Quizá por eso, o porque su linaje lo ameritaba, fue bautizada en el Palacio Real de Madrid, en una pila destinada a la monarquía. Pero para sus padrinos, los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia de España, la pequeña merecía el honor y así recibió sus célebres nombres: María del Rosario Cayetana Paloma Alfonsa Victoria Eugenia Fernanda Teresa Francisca de Paula Lourdes Antonia Josefa Fausta Rita Castor Dorotea Santa Esperanza Fitz-James Stuart y de Silva Falcó y Gurtubay. Pero ella eligió para sí Cayetana, del latín caietanus. Para quienes dudan si nombre es destino, significa “fuerte como una roca”.

Pero no todo en su vida fue color de rosa. Su madre, María del Rosario de Silva y Gurtubay, enfermó de tuberculosis cuando su única hija (a quien dio a luz tras dos abortos involuntarios) era aún pequeña, así que la niña tenía prohibido entrar a su habitación. De su madre solo conservó estampas de una mujer débil y moribunda. Y sin afán de disculpar a la célebre duquesa ante sus seis hijos, quienes en meses recientes se han quejado de su mal papel como madre, dejándolos a cargo de niñeras que los maltrataban sin que ella se enterara, y contrayendo matrimonio con hombres que no generaron lazos emocionales con ellos, Cayetana no tuvo una figura materna, y es que María del Rosario falleció cuando la niña apenas tenía cinco años de edad.

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Nociembre 24 - 2019