Montañas

National Geographic Traveler en Español|Septiembre 2019

Montañas
Seamos alpinistas o simples admiradores, las cumbres elevan nuestro espíritu.
Por Henry Wismayer

Haz cima

Si me ofrecieras llevarme a cualquier parte del planeta por un día, elegiría una pradera en India al pie de la montaña de mis sueños. Imagínalo: una cresta en forma de media luna que se ondula cuesta arriba y luego se afila en un pináculo de hielo a más de 7 620 metros de altura. Una ciudadela de picos más bajos se eleva a su alrededor. Acechando en el interior, al pie de la montaña sagrada conocida como Nanda Devi, está un Shangri-La inviolable de pastizales dorados, silencioso salvo por el estruendo de las avalanchas y los balidos de los borregos silvestres.

El remoto y extraordinario santuario de Nanda Devi, una cuenca glacial en el Himalaya Garhwal de India, plasma todo lo que amo sobre las montañas. He tenido la fortuna de vislumbrarlo de lejos y, desde entonces, lo veo a diario en una panorámica colgada en una pared de mi casa. Lo más probable es que nunca llegue a pisarlo: un cañón en zigzag casi infranqueable y el desfiladero Rishi ofrecen la única ruta de entrada viable.

Mi interés en las montañas, ya sea para escalarlas o simplemente estar en sus inmediaciones, empezó con relatos de alpinistas heroicos.

No había mucha altitud donde crecí en Londres. Pero mi bautismo se produjo en un paseo escolar al norte de Gales que pasamos trepando entre las grietas de granito de Snowdonia. Para cuando acabé la universidad, un viaje me llevó de sur a norte por los Andes; la curiosidad se había convertido en una pasión en toda regla.

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Septiembre 2019