De costa a costa en The Canadian
National Geographic Traveler en Español|Octubre 2020
De costa a costa en The Canadian
K
MARISSA ESPINOSA GUTIÉRREZ

The Canadian tiene vagones panorámicos que permiten observar los cambios de geografía mientras se atraviesa el país de costa a costa.

Parece ingenuo querer conocer todo el país de la hoja de arce en un mismo viaje: tan solo pedalear por el centro de Vancouver requiere más de cuatro días para visitar los barrios clásicos de la metrópoli. Por ello, en vez de rondar una sola ciudad, existen oportunidades que no se pueden pasar de largo, como viajar y dormir por cinco días en The Canadian, el único tren de pasajeros cuyas vías recorren 4 466 kilómetros por lo ancho del territorio. ¿Por qué? A pesar de las pocas paradas y el tiempo a bordo, puedes conocer cinco provincias –Columbia Británica, Alberta, Saskatchewan, Manitoba y Ontario– en una travesía que es, en sí, el destino.

Así que subo al tren en Vancouver con dirección a Toronto sobre las mismas vías que llevaron a los primeros exploradores de las provincias hacia las praderas poco desarrolladas de Manitoba y Saskatchewan, en los años ochenta el siglo XIX. Para 1914, el reto de una línea transcontinental que conectara los accidentados territorios de Alberta y Columbia Británica con la sede del gobierno, en Ontario, no solo se había concretado, sino que a la par de su construcción se logró poblar a las provincias. Hoy intento adivinar mi ubicación según la geografía que aparece por la ventanilla. Primero montañas vertiginosas, puentes y bosques con lagos azules. ¿Columbia Británica? ¿Alberta?

Despertar, cambiarse, ir al carro comedor para desayunar huevo, avena o hotcakes, o cenar chuleta o pato, me hace pensar en la época dorada de los viajes. Las vistas escénicas en el vagón Skyline y su domo de cristal congregan a los pasajeros, quienes te contarán por qué prefieren la marcha del tren en la era de los aviones mientras cruzas las praderas amarillas de Saskatchewan y flanqueas un par de ríos. Sin embargo, también es una manera de apreciar el lujo del tiempo y decidir cómo gastarlo. Antes de salir a cenar con las tres personas que se sentarán conmigo (en un tren el espacio se utiliza al máximo) comienzo a ver las aguas del sur de Ontario, los lagos Superior y Hurón, así como algunos ferrocarriles de carga.

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Octubre 2020