La lúgubre y alegre historia de las catrinas de Capula
México Desconocido|Octubre 2017
La lúgubre y alegre historia de las catrinas de Capula

Preparándome para festejar Días de Muertos viajé nada menos que hasta la cuna de las famosas catrinas de barro, esas mismas que inspiradas en las de José Guadalupe Posadas’ han dado vuelta al mundo y han puesto también el nombre de los artesanos de Michoacán muy en alto… ¿Me acompañan?

Texto Pepe Treviño. Fotos David Paniagua

Para comprobar el motivo de mi viaje, decidí realizar una exploración de campo. Si bien me encontraba explorando la zona lacustre de Michoacán, descubrí estas obras de arte en el Hotel Boutique Hacienda Ucazanaztacua, un complejo de hospedaje que tiene como concepto rendirle tributo a la historia michoacana.

Allí, en las habitaciones y el lobby, descubrí algunas piezas de alfarería elaboradas en dicho pueblo, las cuales decoran cada rincón de este hermoso hotel que ha ganado premios a nivel internacional debido a su filosofía y concepto.

Pero las ganas por conocer Capula llegaron cuando estaba en la mesa del hotel saboreando un chile pasilla relleno de queso cotija y un uchepo en salsa de nuez de macadamia con salsa verde y crema, el cual había sido montado en un plato de barro pintado bellamente con la técnica de puntillismo. Se trataba de un platillo que captó mi atención por contar con un meticuloso trabajo artesanal, hecho en Capula.

Sin titubear, le pregunté a la mesera cómo llegar al pueblo de artesanos. Ella me mostró, a través del smartphone, que la población se encontraba a menos de 40 minutos del Lago de Pátzcuaro (en donde se ubica el hotel boutique), haciendo hincapié que dicha localidad es de suma importancia para los conocedores de las artes populares, pues aunque tiene poco menos de seis mil habitantes, es uno de los bastiones artesanales más importantes de México debido a que la mayoría de la población se dedica a la creación de artesanía en barro.

Un museo vivo

Pronto salí del hotel para conducir por la carretera hasta llegar a este destino, pero desde que llegué descubrí que el pueblo es un museo vivo. Cuenta con poco más de 400 talleres, todos exhibiendo sus trabajos para incentivar la compra. Allí pude identificar que no solamente trabajan la alfarería tradicional sino también sus catrinas, la cerámica punteada y una técnica particular que se conoce como alfarería vidriada; variantes del trabajo en barro que se denominan así de acuerdo a las mezclas de los materiales.

El Festival de la Catrina de Capula, es del 22 de octubre al 3 de noviembre.

Para conocer a fondo el arte del barro punteado visité el taller de Pedro Ruiz Martínez y su esposa, Odilia Pineda. La pareja trabaja escrupulosamente este oficio, aunque a veces, asegura Pedro, se valen de otra técnica, la del barro petatillo, técnica ejecutada en Tonalá, Jalisco, al delinear dibujos en cualquier espacio disponible, pero utilizando colores elaborados con pigmentos naturales de origen minero o biológico. El maestro me mostró cada una de estas etapas; conocí el trabajo y la especialización que lleva realizar cada una de ellas, demostrando un gran conocimiento en el manejo de los materiales, siempre inyectando originalidad e ingenio en cada uno de sus diseños; incluso él y su esposa van creando trabajos al gusto del cliente, como sucedió con los diseñadores de modas Pineda Covalín, que buscaron inspiración en el arte hecho en este punto del globo terráqueo durante la confección de una colección el pasado 2016.

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Octubre 2017