Keéyasta: donde moran las cinco Mujeres del Maíz
México Desconocido|Noviembre 2017
Keéyasta: donde moran las cinco Mujeres del Maíz

Acompañamos a coras y huicholes durante la ceremonia en la que veneran la diversidad genética del maíz sobre el mayor monolito etnográco de México. Con total respeto a sus usos y costumbres, hicimos el primer registro de un rostro petrograbado en bajorrelieve, en lo alto de su roca sagrada. Sobre esta los wixáritari dejaron un pequeño templo ritual xiriki para su protección.

Texto: Francisco Samaniega Foto: Alfredo Martínez Fernández

Nuevamente acudimos a la costa central de Nayarit para acompañar a los náayarite (el pueblo cora) en una, nunca antes ocurrida, velación conjunta a su sitio sagrado de Keéyasta (en lengua wixárika) o de Huenamuuna (en lengua naáyari), en el punto de veneración común a “La Placenta de Nuestra Madre Tierra”: el río San Pedro Mezquital.

Un nutrido grupo de cien peregrinos wixáritari y naáyariite,así como dos decenas de antropólogos, ambientalistas y humanistas locales nos reunimos para realizar esta expedición conjunta que, aportando a un proyecto de más de dos décadas por parte del Instituto Nacional de Antropología e Historia (Inah), contribuye al registro de sitios sagrados de los pueblos originarios del Gran Nayar. Aquí los resultados de una investigación auspiciada por el Inah.

Coordenada: la Sierra del Nayar

Tras ascender desde la colorida Villa de Rosamorada, somos recibidos con un banquete en casa del Tatúan el gobernador naáyari de la comunidad indígena de Rosarito, Yauátsaka según los naáyariite. Luego acudimos a su asamblea de comuneros. Sencilla elegancia. Los discursos se sucedieron con toda la elocuencia de los viejos tlatoles mexicanos. Se informa la razón de nuestra presencia y se les invita a acompañarnos. Burros y mulas son reunidos al lado del atrio y hasta el Cristo de los Huicholes sale a bendecirnos.

Largas –las de peregrinos de todos los con–nes del Gran Nayar y de todos los confines de México avanzan con rumbo al oriente, al fondo del cañón y con ellos, nosotros damos testimonio de medio millar de metros de descenso en picada. Calor intenso y camaradería, a veces dulces ciruelas de monte, unos pocos guamúchiles y un sorbo de agua de los arroyos serranos. Por fin llegamos a la corriente límpida del último río libre de todo el Pacífico Mexicano.

articleRead

You can read up to 3 premium stories before you subscribe to Magzter GOLD

Log in, if you are already a subscriber

GoldLogo

Get unlimited access to thousands of curated premium stories, newspapers and 5,000+ magazines

READ THE ENTIRE ISSUE

Noviembre 2017