Fascia

Women's Health en Español|Enero 2019

Fascia

Es la palabra que los médicos, entrenadores y masajistas están susurrando. Cuidarla te hará sentir, moverte, desempeñarte y lucir como si hubieras combatido el envejecimiento. Pero, ¿qué exactamente es la fascia y cuánta atención merece este sistema subestimado de nuestro cuerpo? Vale la pena describirlo en exactamente ocho hermosas páginas.

Por Marissa Gainsburg

Durante años, los científicos que investigan el dolor, el movimiento y la recuperación hicieron el equivalente anatómico de pavimentar el paraíso para poner encima un estacionamiento, echando este luminoso y entrelazado tejido que cubre todo “lo bueno” –los músculos, nervios y órganos– literalmente a la basura. No sabían que, de hecho, este tenía las respuestas que estaban buscando…

Suena como una música dramática que se escucha al inicio de una película épica de Marvel, y en cierta forma sí lo es. Esto porque esa cosa entretejida llamada fascia ha emergido como un superhéroe en sí misma, tanto en el mundo del acondicionamiento como de la salud en general.

Antes de hablar de lo que hace la fascia, tienes que comprender qué es. Imagina una naranja: si la cáscara es como nuestra piel, lo blanco que está debajo –ya sabes, el gabazo que rodea todos los gajos– es la fascia. Esta envoltura plástica conectiva –está hecha de una sustancia parecida a la gelatina conformada por glicoproteínas (que absorben agua como esponjas), fibras de colágeno (nuestra proteína más fuerte), y varias otras células (como células grasas). Su función principal es mantener tus partes internas –músculos, articulaciones, tendones, huesos, todo– en su lugar. Las capas de este sorprendente tejido recorren todo tu cuerpo, desde la cara hasta los dedos de los pies. Pero ¿por qué se ha puesto tan de moda, y aparecen el “yoga fascial” y el “masaje fascial” en estudios y spas? Para empezar, hay nuevas herramientas que permiten a los investigadores ver y medir lo que logra dentro de tu cuerpo. Eso hace que el material sea más interesante para los que trabajan en los laboratorios. Pero quizá la principal razón sea que conforme se extienden la medicina funcional y el acondicionamiento –o se considera al cuerpo como un todo en vez de verlo por áreas separadas–, los médicos están analizando con mayor detalle los tejidos comunes que unen cada parte de nuestro cuerpo. “La fascia es uno de los sistemas más importantes y ubicuos porque conecta todos los sistemas”, explica la doctora Rebecca Pratt, profesora de anatomía en la Facultad de Medicina de la Universidad William Beaumont de Oakland. Primero que nada, una fascia saludable es crucial para moverte a diario cómodamente y para el desempeño en el ejercicio. (¿Alguna vez has estado tan adolorida tras estar sentada o hacer entrenamientos muy demandantes, que sientes que subir las escaleras es como escalar el Everest? Esa es tu fascia enojada reclamando). También es clave para la recuperación de lesiones porque se teje entre los vasos sanguíneos y sustenta el flujo de sangre. Una fascia sana incluso puede aliviar tu mente porque envuelve los nervios que envían mensajes a tu cerebro. Lo que es más, debido a que la fascia contiene células que se “hablan” entre sí, así como otras células a lo largo del cuerpo, ahora los investigadores piensan que este tejido puede ser el canal a través del cual se esparcen padecimientos como las enfermedades autoinmunes o el cáncer. Impresionante, ¿no?

“Si una célula no recibe señales para trabajar adecuada mente y se rebela, puede abandonar la fascia y moverse a un lugar en el que no tiene que estar, y hacer cosas que no debe”, advierte Pratt. Entonces, ¿cómo logras que tenga sentido un sistema fisiológico tan profundo, tan abstracto y tan vital para nuestra existencia como el espacio exterior? De hecho, es sencillo. Nuestra guía hará que te conviertas en la mujer invencible que naciste para ser. No requieres de un traje muy llamativo –que nadie pueda ver, al menos.

LA FASCIA Y CÓMO TE SIENTES

Cinco problemas, una solución

Uno de los sistemas más integrados del cuerpo, tu tejido conectivo, puede ser la causa de –o la solución a– problemas del día a día que reducen tu energía, movilidad y habilidad atlética. Toma el control de todo de una vez.

1 / DOLORES DE CABEZA

A todas las que se la pasan detrás de un escritorio: un dolor de cabeza suele relacionarse con una fascia molesta en la parte del cuello. Cuando la cabeza y el hombro se inclinan hacia el frente en vez de mantenerse alineados con tu columna, los músculos (y la fascia) en la base de la cabeza se comprimen.

PREVENLO. Haz tres series de 12 remos sentados con pesas tres veces a la semana para abrir el pecho y fortalecer los músculos escapulares. ¡Alinéate!

2 / MOVIMIENTO LIMITADO

Después de una cirugía o lesión severa, tu cuerpo forma tejido cicatrizante a base de colágeno. Las fibras de tejido normales tienen una orientación paralela que las hace flexibles. Pero el cicatrizante se desarrolla de manera cruzada y desordenada limitando la capacidad de tus músculos de estirarse y contraerse. Y puede dejar adhesiones que reducen tu rango de movimiento.

PREVENLO. Una vez que haya sanado, comienza con técnicas de masaje suave, como deslizar la piel hacia delante y hacia atrás, de lado a lado, durante algunos minutos varias veces al día. Si te da temor lastimarte, visita a un terapeuta.

3 / ARTICULACIONES QUE SE ATORAN

¿Te truenan las rodillas? ¿Tienes un tobillo inflexible? La rigidez de músculos y en la fascia puede hacer que tus articulaciones se endurezcan. Y tu cuerpo comienza a moverse de maneras que puede crear problemas.

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Enero 2019