EL CAMINO A ZANCADAS
Runner's World México|Abril - Junio 2020
EL CAMINO A ZANCADAS
Cada vez son más los runners que se animan a hacer el mítico Camino de Santiago en España corriendo. Así lo vivieron tres de ellos.
LEO LUNA

Comienza la última etapa. No es un día cualquiera. La Catedral de Santiago de Compostela está muy cerca. No queda nada. La emoción de completar el Camino puede con la fatiga, con el dolor muscular de aparición tardía, con el dolor que provocan esas ampollas en los pies… Cada vez hay más valientes que se animan a realizar esta aventura corriendo, runners que durante días se dirigen a la Plaza del Obradoiro a golpe de zancadas. “Caminante no hay camino”, decía el poeta Antonio Machado. Pero sí lo hay. ¿Te animas a completarlo como hicieron Miguel Mataix, Sergio Turull y Jesús Sánchez? Cada uno de ellos, a su ritmo, corrió durante agotadoras jornadas. Estos son sus testimonios y sus mejores consejos.

MIGUEL MATAIX

EL RÉCORD DEL CAMINO

Fue casualidad. ¡Bendita casualidad! Miguel Mataix pretendía participar en una dura prueba de utratrail pero se quedó fuera y se animó a probar con otra asignatura pendiente. “Tenía el reto del Camino de Santiago en mente desde hacía seis años”, apunta el originario de Alicante en España, capaz de completar la ruta entre Saint-JeanPied-de-Port y la Plaza del Obradoiro en sólo seis días, 10 horas y 15 minutos. “Unas semanas antes de partir me enteré de la existencia de un récord”, explica. Lo tenía Óscar Pasarín en seis días, 14 horas y 49 minutos.

A Mataix no le gusta “dejar las cosas a medias”. Tal vez por eso hoy puede decir que completó el Camino de Santiago corriendo y rompió el récord. “La motivación no era religiosa, sino deportiva, aunque la espiritualidad me terminó envolviendo. Esto lo digo siempre por la dureza de ir solo: corría entre 16 y 18 horas diarias. Sinceramente, fue una soledad que me llenó. Creo que dije unas 2,000 veces: ‘Hola, buen camino’, pero pararme a hablar con la gente era otro asunto”, destaca Miguel.

Eso sí, iba cubierto técnicamente gracias a una camioneta de apoyo.

Las indicaciones a lo largo del Camino hacen prácticamente imposible que los peregrinos se pierdan.

Durante todo el recorrido, “en su mayor parte con más de 35 ºC”, Miguel no se encontró a nadie más que fuera corriendo. En total, hizo 788 kilómetros con 12,000 m de desnivel positivo. “Unos 120 km al día. El primero, que también fue el de mayor distancia, acabé con 134 km en mis piernas. Diariamente me bebía unos 22 litros de agua, y Coca-Cola… Cada jornada me gastaba entre 30 y 40 euros en los bares de los pueblos por donde pasaba”, recuerda.

MOMENTOS DE DEBILIDAD

“Hubo momentos malos. Un día empecé a vomitar. Pensé en abandonar. Tuve que caminar unos kilómetros porque no podía más”. Pero consiguió darle la vuelta a la situación. “Son baches en los que visualizas a tu familia y a la gente que más te quiere”.

En los casi 800 kilómetros que corrió, vivió anécdotas de todo tipo. “Un día, a las 2:00 am, me quedé sin pilas en la lámpara. Estaba cerca de un pueblo llamado Portomarín. Encontramos a una mujer que, afortunadamente, tenía una tienda… Aún le tengo que agradecer el favor que me hizo al abrirla para que pudiera comprar unas nuevas”.

Cansancio, emociones y jolgorios populares formaron parte de su experiencia. La música de las fiestas lo envolvió en algunos segmentos de su camino. “Confieso que me tomé algunas cervezas, pero no demasiadas”, concluye este hombre que corrió sin pausa y con bastante prisa durante prácticamente una semana. Volvió a casa con el objetivo cumplido y con una vivencia que jamás olvidará”.

Exhausto, rendido… Miguel Mataix se tiró a los pies de la Catedral de Santiago.

ÚTIL AYUDA

En su récord (6 días, 10 horas y 15 minutos), fue vital la asistencia técnica que recibió en el camino.

• SIN ALBERGUES

Durmió en la camioneta que les prestó un amigo a él y su acompañante dos días antes de salir. “Como los albergues cerraban a las 22:00 horas, mejor tener también un vehículo donde descansar”, explica. Esta particularidad le permitió, además, no tener que cargar con una mochila demasiado pesada.

• SUS MEJORES COMPAÑEROS

Fueron, además de su acompañante, sus dos pares de tenis. “Llevaba unos de montaña y otros de asfalto”, cuenta. Realmente creo que se podría hacer con un modelo de asfalto o pista, mejor si son maximalistas y transpirables”.

• SIETE ETAPAS

Para batir el récord necesitó siete jornadas de dormir muy pocas horas. 1. Saint-JeanPied-de-Port (Francia) a Los Arcos (Navarra, España). 2. Los Arcos a Montes de Oca (Burgos). 3. Montes de Oca a Carrión de los Condes (Palencia). 4. Carrión de los Condes a Villadangos del Páramo (León). 5. Villadangos del Páramo a Villafranca del Bierzo (León). 6. Villafranca del Bierzo a Palas de Rei (Lugo). Palas de Rei a Santiago de Compostela.

JESÚS SÁNCHEZ

EL PEREGRINO PERSISTENTE

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