Baltimore está increíblemente segregado. Incluso se puede ver desde Strava
Runner's World México|Agosto 2019
Baltimore está increíblemente segregado. Incluso se puede ver desde Strava

Estos corredores quieren cambiar eso

Por Robbe Reddinger

Devan Clapp y Rob Jackson, del equipo de corredores RIOT, en el vecindario Ramblewood.

LAS RUTAS MÁS POPULARES DE LA CIUDAD MARCAN LAS FRONTERAS ENTRE LOS VECINDARIOS HISTÓRICAMENTE MÁS PUDIENTES Y LOS MÁS EMPOBRECIDOS.

ES UNA NOCHE CÁLIDA DE VERANO, Y DEVAN CLAPP ESTÁ DE PIE AFUERA DE SU CASA DE DOS PISOS CON UNA FACHADA DE LADRILLOS EN EL VECINDARIO RAMBLEWOOD AL NORESTE DE BALTIMORE

Las calles son tranquilas con céspedes bien cortados; un área de transición entre la ciudad y los suburbios del condado de Baltimore a solo un par de millas al norte.

Este vecindario, como cualquier otro en Baltimore donde la familia de Clapp ha vivido los últimos cien años, era predominantemente blanco, pero anteriormente no era así. Habla de cómo, en la década de 1980, el color de la piel de su madre y su padre, su madrina y su hermano, llevó a sus vecinos de raza blanca hacia el lado “más acogedor” de la línea del condado.

“Cuando era más joven, el vecindario estaba dividido, casi el 50 por ciento eran blancos y el otro 50 por ciento negros. De joven no sabía qué estaba pasando, pero ahora miro hacia atrás y todos se han ido”, dice el representante de teleservicios de Seguridad Social de 39 años.

Hay algunas otras áreas en Baltimore con la misma baja tasa de criminalidad y estabilidad de vivienda que el vecindario de Clapp. Sin embargo, la mayoría de esas zonas ha vivido un gran desarrollo e inversión: carriles para bicicletas, parques ordenados y pistas para correr. El vecindario de Clapp se ve como hace 30 años, tal vez incluso 50.

“Estoy parado afuera ahora mismo y mirando el callejón, las calles y el pavimento simplemente no te transmiten una sensación de querer correr”, dice Clapp. No es que esté en contra de trotar sobre esas calles, a menudo recorre algunos kilómetros por la noche en el vecindario. Pero en su parte de la ciudad, las pistas para este fin son inexistentes y el parque más cercano está a tres millas de distancia.

Aun así, dentro de Baltimore, el vecindario de Clapp es mejor que la mayoría -vecindarios donde se crían vidas sedentarias desde la infancia; lugares que quedan en los márgenes de Baltimore, mientras que los recursos se invierten en las calles queya lo tienen todo. Esas áreas históricamente pasadas por alto son grandes franjas de la ciudad que son predominantemente negras y han sido ignoradas por décadas debido al liderazgo político fallido, la corrupción y segregación evidente.

Correr en ellos es pasar frente a los adictos con la piel dañada y los esquineros que gritan los nombres de las calles en busca de drogas. Al pasar por callejones laterales, se ven ratas del tamaño de balones que salen de las pilas de electrodomésticos rotos, ropa sucia y todo tipo de basura que jamás imaginarías encontrar. Estas son áreas donde no corres detrás de alguien gritando cosas como, “¡Buenos días! ¡Corredor detrás de ti!”; si no es por tu propia seguridad, entonces como cortesía para los peatones.

Al correr en estas áreas también puedes salir simplemente al cruzar un par de cuadras, a través de un muro invisible que se convierte en el Baltimore blanco, un lugar que claramente está separado, y no es igual en oportunidades de trabajo, infraestructura y educación.

Correr por Baltimore marca los planos de las divisiones que se han mantenido durante un siglo. Mientras otras ciudades cierran sus capítulos sobre la segregación, Baltimore languidece. Aquí, correr no derrumba las fronteras.

MUCHAS MILLAS AL sur de la casa de Clapp se encuentran las mejores rutas de Strava en Baltimore. Casi todas recorren el ancho camino de ladrillos que rodea la costa del Inner Harbor, la joya de la corona de la ciudad. El camino serpentea a través de las tiendas para turistas y el Harbor East, a través del histórico y adoquinado Fells Point, y hasta el Canton Waterfront Park.

El recorrido es donde se reúnen los grupos de corredores de Baltimore, incluido el de Clapp: un puñado de corredores en su mayoría de raza negra conocidos como RIOT (Running is Our Therapy). El grupo comenzó como una respuesta al “trauma y sufrimiento que ocurría en Baltimore en la vida personal de sus participantes”, dice el fundador Rob Jackson, de 37 años, especialista en contratos para el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos. Para ellos, correr “puede ser un calmante para el estrés y una forma de estar sanos, en una ciudad donde la diferencia de esperanza de vida entre negros y blancos es significativa (seis años)”.

Comienzan a las 8 a.m. los domingos, antes de que los turistas empiecen a deambular, con unas cuantas millas alrededor del agua a un ritmo que proyecta la frase “todos son bienvenidos”. Muchos corredores viven a más de 20 minutos de distancia, y la mayoría usa el coche para llegar ahí. El mismo Clapp toma un viaje de 30 minutos en autobús desde Ramblewood, pero dice que vale la pena, aunque solo sea por la vista.

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