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5 lecciones clásicas en las piernas
5 lecciones clásicas en las piernas
Tarde o temprano, todos los corredores enfrentamos alguna lesión en las piernas. Aquí te contamos cuáles son las más frecuentes y todo lo que está en tus manos para solucionarlas.

A estas alturas nadie cuestiona que correr tiene múltiples beneficios para la salud, pero también deberías saber que “prácticamente el cien por ciento de los deportistas tiene al menos una lesión en su carrera deportiva”, asegura Miguel del Valle Soto, catedrático de la Facultad de Medicina de la Universidad de Oviedo y especialista en medicina del deporte. Otra cosa que debes saber es que la mayoría de estas lesiones se concentra en las piernas. De hecho, las más frecuentes son tirones o desgarros musculares, inflamación de la cintilla iliotibial, tendinitis de rodilla, condromalacia rotuliana y periostitis tibial. “Son frecuentes en corredores y saltadores cuando se entrena a cierto nivel y, en la mayoría de los casos, se pueden evitar y solucionar”, menciona el médico deportivo.

1. DISTENSIÓN O ROTURA DE LOS ISQUIOTIBIALES

Aunque suene impronunciable, no es otra cosa que “un tirón o, en casos más graves, un desgarro muscular que se produce cuando éstos se distienden en exceso o, incluso, se llegan a ‘romper’ las fibras del músculo por un sobreesfuerzo. Por ejemplo, dar zancadas más largas de lo normal o realizar cambios bruscos de dirección”, define la fisioterapeuta Montserrat Ruiz-Olivares. También se puede producir por no calentar bien, debido a una sobrecarga, una mala técnica, una hidratación insuficiente o hasta por la edad. “Es una lesión más frecuente a partir de los 40 años, porque las fibras son menos elásticas”, asegura Del Valle. Y es común en deportes que requieren movimientos explosivos, como futbol y atletismo.

¿Qué puedes hacer? Para empezar, un test mecánico te podría evitar el disgusto. “Es una valoración física articular y muscular que sirve para ajustar las zonas que no están trabajando bien y no se encuentran equilibradas, y mejorar el funcionamiento de la musculatura general”, según Pedro José Macián, fisioterapeuta y osteópata de la Clínica Ivema. Luego, el tratamiento varía según se trate de una simple distensión o una rotura. “En el caso de una distensión (tirón), se aplica hipertermia o calor localizado para favorecer el aporte sanguíneo y se ataca con terapia manual para relajar la zona”, cuenta Ruiz-Olivares. “Pero cuando es una rotura, los cuidados pasan por aplicar crioterapia o hielo y vendaje compresivo para controlar la inflamación, y hay que tener reposo en los primeros días. Después se puede recibir masaje deplectivo, para drenar manualmente el hematoma, y terapia manual fisioterápica suave, para que la cicatriz que se forme en el músculo sea lo más elástica posible”, aconseja la fisioterapeuta. Y cuando hay grandes pérdidas musculares, las infiltraciones de plasma rico en plaquetas (PRP) pueden resultar de gran ayuda. “El plasma es rico en factores de crecimiento que ayudan a acelerar la recuperación. Suelen ser necesarias de una a tres sesiones”, según el profesor Del Valle. E independientemente del grado de la sesión se recomienda realizar ejercicios isométricos, funcionales, de potenciación, estiramiento y equilibrio. “Éstos favorecen la reorientación de las fibras que se están regenerando, y la elasticidad y fuerza de la musculatura y las articulaciones de cadera, rodilla y pie”, según Macián.

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Enero - Marzo 2020