11 motivos para comenzar desde cero
Runner's World México|Noviembre 2018 - 128
11 motivos para comenzar desde cero

¿Sientes que te has estancado?, ¿Que ya no mejoras?, ¿Qque te cuesta el doble recuperarte? Hoy te explicamos por qué te está pasando esto y cómo puedes usar el otoño para "Resetearte" y volver a correr a tope en los próximos meses.

TODOS NOS ESTANCAMOS, es algo lógico y natural. Cuanto más mejoras, más difícil es seguir por esa tendencia. Cuanto más te aproximas a tus límites, más debes cuidar los detalles y más exigente será el camino. Es importante saberlo para así entender y asimilar mejor lo que vivirás en un futuro. Al principio, en cuanto le empiezas a dedicar al entrenamiento un poquito de constancia y un mínimo de disciplina, los resultados son espectaculares. No hace falta mucho, a veces, con únicamente cuatro semanas sentirás mejoras que no hubieras imaginado. A los pocos meses realizas tu primera carrera popular. Semanas después la segunda y, si has sido constante, habrás experimentado una mejora notable. Más aun cuando a esa perseverancia y disciplina le sumas una rutina de entrenamiento bien estructurada.

Puedes estar mejorando tu forma y tus tiempos durante un año, dos, tres… pero llega un momento, aunque sigas siendo tenaz y disciplinado, en el que el estancamiento es inevitable. Si no has sido constante te habrás paralizado por el simple hecho de que, dejando la actividad y retomándola sucesivas veces, nunca alcanzas a producir grandes adaptaciones en tu organismo y por tanto tu mejora se ve limitada.

Sin embargo, si te has aplicado bien durante todo este tiempo, las causas de tu estancamiento pueden ser muchas. Partiendo de que el organismo se adapta a los estímulos producidos en cada entrenamiento y con la rutina deja de responder ante ellos a la misma intensidad. Nos acostumbramos a hacer siempre las mismas rutinas, los mismos circuitos, la misma distancia, los mismos ejercicios y poquito a poco cada vez nos van haciendo menos efecto, aunque hay muchas otras causas. En ocasiones el exceso, a veces la carencia y en otras el desequilibrio. Te contamos a continuación las principales razones del estancamiento.

1. FALTA DE FUERZA

SI HAS ENTRENADO de manera incesante, habrás notado que tu fuerza crece. Esa sensación puede ser mayor si esa ganancia de fuerza ha venido acompañada de una pérdida de peso. Correr fortalece todas nuestras cadenas musculares, pero ese desarrollo es desequilibrado y llega un punto en el que frena su evolución.

¿POR QUÉ TE OCURRE?

Se produce una descoordinación entre tus mejoras fisiológicas y tu fuerza. El organismo cada vez te ha ido pidiendo más, te ha permitido correr más rápido o más lejos, tu frecuencia cardiaca se ha reducido y, en resumidas cuentas, has conseguido tener más capacidad, pero tu musculatura aún no está preparada para soportarlo.

¿CÓMO IDENTIFICARLO?

Te sobrecargas muscularmente más que antes y esa fatiga te dura varios días.

CONSECUENCIAS

  • Te estancas.
  • Aumenta el riesgo de que sufras lesiones musculares.

¿CÓMO SOLUCIONARLO?

Entrenando fuerza. Deberás comenzar con ejercicios más globales y poco a poco introducir otros más específicos o transferibles a la carrera. Sin duda será conveniente que tengas el asesoramiento de un entrenador.

UNA MALA EJECUCIÓN de ciertos ejercicios puede ser contraproducente. En orden, y evolucionando paulatinamente, podrás entrenar tu fuerza con:

  • Ejercicios de fuerza con autocarga.
  • Correr en subidas.
  • Rutinas básicas de técnica de carrera.
  • Ejercicios de fuerza con peso.
  • Ejercicios específicos de técnica de carrera

¿CÓMO MANTENERLO?

SIGUIENDO UNA PLANIFICACIÓN en la que el entrenamiento de fuerza esté organizado con detalle. Metafóricamente diremos que la clave no es qué alimentos tenemos que comer, sino en qué cantidades y con qué frecuencia. Entrenar de manera inteligente es crucial en este punto. Si se hace bien, las pesas te harán correr más rápido sin necesidad de devorar kilómetros.

2. TÉCNICA DE CARRERA POCO EFICIENTE

UNA BUENA TÉCNICA de carrera te facilita correr más rápido, te ayuda a optimizar mejor la energía y reduce el riesgo de que sufras lesiones. Por el contrario, un mal método te produce el efecto opuesto convirtiéndose, por tanto, en una barrera a tu evolución.

¿POR QUÉ TE OCURRE?

Lo primero es tener clara la imagen del gesto que realizas cuando corres. Grabarte para verte tanto frontal como lateralmente, te ayudará a ser más consciente de cómo lo haces. Con la asesoría de un especialista identifica posibles errores para trabajarlos poco a poco.

¿CÓMO IDENTIFICARLO?

Si no cuentas con una visión profesional externa es complicado, pero vamos a intentar darte varios puntos que tú mismo puedes controlar e identificar:

  • La cabeza: mirada al frente.
  • El tronco: muy ligeramente (5-10°) inclinado hacia delante. Necesitarás fuerza en el abdomen para mantener la postura. Intenta que no oscile hacia los lados o al frente y atrás.
  • Los brazos: trata de que la distancia entre éstos sea siempre la misma.
  • Las manos: llévalas relajadas, con los dedos semiflexionados.
  • Las caderas: en la medida de lo posible, llévalas en retroversión, es decir, evitando sacar los glúteos.
  • La zancada: no busques alargarla mucho. Mejor haz una más corta mientras empiezas a entrenar tu técnica.
  • Apoyo del pie: intenta no “talonear” en exceso. Si haces el apoyo justo con el punto medio del pie, mucho mejor. Una zancada corta favorece el apoyo.
  • Contacto con el suelo: intenta que tus pies toquen el piso justo directamente debajo de tus caderas.

CONSECUENCIAS

  • Te estancas.
  • Aumenta el riesgo de que sufras lesiones musculares y articulares.

¿CÓMO SOLUCIONARLO?

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