Que Rueden Las Palabras

Futbol Total|Junio 2018

Que Rueden Las Palabras

De frente a la copa del mundo rusia 2018, un mundial que tendrá una cobertura periodística dominada por los medios electrónicos, el escritor mexicano Juan Villoro reflexiona sobre México y su arraigada incapacidad de manejar la presión, Brasil y la recuperación de su identidad...

Así es. La pelota llega rodando hasta los botines de Manuel Manzo en el mediocampo. Juan Villoro toma la pluma y se perfila sobre el papel. Manzo coquetea con la redonda mientras la detiene bajo sus tachones; Villoro corteja la hoja blanca con un punto y coma. Y así, como una novela clásica, Manzo dominaba el juego y lo convertía en ficción, enviaba el balón donde parecía que no podría llegar. Villoro, en cambio, domina las palabras y las hace suyas, cuando parece que el texto se dirige hacia un lado, recorta: el discurso termina con un remate certero.

La fórmula es sencilla: futbol más Juan Villoro es igual a sabrosura literaria balompédica. Antes de que comience la fiesta de Rusia 2018, el escritor mexicano compartió algunos pensamientos y anécdotas alusivas a los Mundiales. Que rueden las palabras…

Juan, en una Copa del Mundo, ¿dónde se encuentra la cultura del futbol?

-La cultura está en la forma en que los equipos la expresan. Por ejemplo, España, que llega muy bien a Rusia 2018, refleja una cultura muy solidaria, una cultura muy de clase media, sin figuras, muy parecida al país que representa, a la España de la transición; es una España más o menos igualitaria hasta donde eso es posible, de responsabilidades compartidas. La Francia que ganó el Mundial de 1998 representaba la multiculturalidad que aunque quizá no era la realidad del país en ese momento, sí era aspiracional, la sociedad que había promulgado los derechos del hombre, y que tiene tantas instituciones culturales en favor de la multiculturalidad; era el triunfo de la Francia futura.

En un Mundial, ¿cuál es la línea que divide la ficción de la realidad?

-La ficción es parte del futbol. Pensemos en las fintas, en los pases al hueco, situaciones que no han ocurrido pero que pueden ocurrir, toda la teatralidad, las faltas simuladas; el hacer tiempo, que es una maravilla: es una categoría metafísica, es como si el reloj pasara de otra manera, el futbolista habilidoso puede alargar el tiempo.

¿Y el gol?

-El gol siempre es el remate. En la literatura equivale a la frase certera, el aforismo, la metáfora… es lo que concluye el discurso.

¿Cuál es la clave del resurgimiento de Alemania?

-Alemania no necesita resurgir porque casi siempre está bien. Incluso cuando se supone que es un equipo débil, como en la final de Berna en 1954, contra todos los pronósticos pueden ganar el Mundial. Tiene que ver con muchas cosas: una cultura futbolística muy honesta donde los jugadores dan absolutamente todo por su equipo, han mantenido una liga en la que juegan la mayoría de sus estrellas; el respeto por planes de largo plazo, Alemania ha tenido menos técnicos en toda su historia que México en diez años, y una cultura de la entrega y la lucha sin complejos hasta el final.

¿Cómo está Brasil de cara a Rusia 2018?

-Brasil ha tenido muchos problemas: el más grave que tuvo fue la pérdida de su propia identidad, es decir, de jugar de una manera definida; trataron de europeizar su juego, algo que me parece tan ridículo como tratar de militarizar la samba, y entonces con entrenadores como Dunga o Felipao se dedicaron a frenar la creatividad del equipo, trataron de hacer una escuadra más obediente y dura, pero menos creativa, y jugó contra supropia naturaleza… Ahora tiene una selección que juega con mayor comodidad respecto a sus virtudes naturales. En Rusia 2018 pueden descollar algunos jugadores como Philippe Coutinho o Gabriel Jesus del que se espera mucho.

¿El futbol tiene una deuda con Lionel Messi?

-No creo porque Lionel Messi le ha dado tanto al futbol que sería absurdo pedirle más. Jorge Valdano dijo que Messi era Maradona todos los días, con la cantidad de goles, de récords, de jugadas prodigiosas que nadie ha hecho. A nivel de prodigios estadísticos, es decir, la reiteración del milagro… nadie se puede comparar con él. El gran problema del futbol es que es muy exigente respecto a hazañas, no basta con jugar muy bien diez partidos seguidos, tienes que jugar extraordinariamente bien en el partido decisivo, y eso es lo que a él le ha faltado: no ha podido ser campeón del mundo aunque ha jugado una final.

Hay una deuda sentimental de Messi con la afición argentina porque nunca ha jugado con un equipo de su país aunque él hubiera querido, no ha podido retribuir a los suyos lo que esperan de él con la selección, además de que no tiene el carisma y las frases felices, locas, provocadoras de Diego Maradona.

México y el quinto partido…

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Junio 2018