DETECCIÓN TEMPRANA DEL AUTISMO

National Geographic en Español|Mayo 2020

DETECCIÓN TEMPRANA DEL AUTISMO
Diversas investigaciones sugieren que el cerebro de los bebés que desarrollan este trastorno crece con excesiva rapidez. Este hallazgo podría ayudar a prevenir las discapacidades asociadas con el autismo antes de que aparezcan.
YUDHIJIT BHATTACHARJEE 

Alia Aamar tranquiliza a Aneesa, su hija de 10 meses, antes de un escaneo cerebral en el laboratorio de Joseph Piven, en la Universidad de Carolina del Norte, en Chapel Hill. Dado que su hermano mayor es autista, Aneesa tiene más probabilidades de desarrollar el trastorno. A fin de detectar cambios cerebrales que ayuden a establecer un diagnóstico precoz, los científicos practican escaneos frecuentes en niños con predisposición al autismo.

EL DIAGNÓSTICO DE AUTISMO siempre toma por sorpresa a los padres: ¿cómo es posible que un bebé, aparentemente sano, tenga un trastorno incurable? Si bien la ciencia ha empezado a desentrañar lo que sucede en los cerebros de estos niños, el origen del autismo aún es un misterio.

Es posible detectar los primeros signos hacia los tres meses de nacido, mucho antes de que se manifieste el trastorno. Y esa detección daría cabida a intervenciones que ayuden a prevenir o mitigar las discapacidades asociadas con el autismo.

“Lo que hemos descubierto es que el autismo es un rasgo y que la probabilidad de que este se manifieste depende de las primeras experiencias de vida”, explica Ami Klin, psicólogo de la Universidad Emory, quien añade que este hallazgo plantea la posibilidad “de que el autismo no conduzca, de manera inevitable, a una discapacidad profunda”.

Aun cuando los científicos han determinado que el autismo es consecuencia de varios genes, tanto heredados como mutados, también han propuesto otros factores, como la edad avanzada de alguno de los progenitores. Una investigación fraudulenta, publicada en 1998, atribuyó el padecimiento a la vacuna triple viral (sarampión, paperas y rubeola). El hecho es que el padecimiento se ha vuelto cada vez más prevalente desde los años noventa del siglo xx y, aunque algunos investigadores opinan que esto podría deberse a las mejoras en la capacidad de diagnóstico, no descartan la posibilidad de que diversos factores biológicos y ambientales sean responsables de la incidencia creciente.

Si bien es cierto que la comunidad científica no ha precisado la causa del autismo, investigaciones recientes empiezan a producir una imagen más clara de la evolución del trastorno.

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