Sueños premonitorios
Muy Interesante México|Agosto 2019
Sueños premonitorios

La creencia en la naturaleza profética de los sueños es tan antigua que se ha convertido en lugar común. ¿Qué dice la ciencia al respecto?

Varias culturas de la Antigüedad sostenían que los sueños eran mensajes de los dioses e incluso practicaban la “incubación” de los mismos con el fin de propiciar revelaciones divinas. La Biblia relata, por ejemplo, que el profeta hebreo Samuel “dormía en el templo de Jehová, donde estaba el arca de Dios, para recibir la palabra del Señor”. En Grecia, los consultantes que acudían al santuario de Delfos se purificaban practicando el ayuno y la abstinencia sexual antes de acostarse a dormir en el templo de Apolo, sobre la piel de un animal sacrificado. Varios siglos más tarde –en el año 1900, para ser exactos– Sigmund Freud publicó que los sueños son una vía privilegiada de acceso al inconsciente.

El famoso doctor austriaco descubrió que los sueños son la forma simbólica (más o menos encubierta) de realizar un deseo reprimido y que, por tanto, su interpretación puede franquear las barreras de la conciencia que nos preservan de los traumas y deseos alojados en nuestro inconsciente.

Consultando con la almohada

Hoy en día, a falta de oráculo de Delfos o psicoanalista de cabecera, millones de personas recurren a Internet para descifrar sus enigmas oníricos. Allí abundan “respuestas” (es un decir) como las siguientes: “Soñar que bebes agua fresca es anuncio de que pronto se cumplirán tus metas”. “Cuando los dientes se caen en tu sueño es porque una persona cercana a ti morirá”. “Si sueñas que vuelas, pronto llegará el amor a tu vida”. Etcétera. Los diccionarios de sueños son divertidos, pero al menos desde el punto de vista del psicoanálisis, haríamos mal en tomarlos en serio. Se supone que los sueños no tienen un significado fijo para todos, pues provienen de las asociaciones muy personales que cada soñante forma en su inconsciente.

Por otro lado, aunque los hallazgos de Freud, padre del psicoanálisis, parecen destronar a José “el soñador” (el bíblico, no el de Broadway), persiste hasta nuestros días la ilusión de que los sueños pueden abrir una ventana al futuro. Esta ilusión suele verse alentada por casos célebres:

Durante el asedio a la ciudad fenicia de Tiro, en el año 332 a.C., Alejandro Magno soñó que Hércules le tendía la mano desde los muros de la ciudad sitiada y que un sátiro parecía invitarlo a jugar con él. Los videntes de Alejandro analizaron el sueño y descubrieron que la clave estaba en la palabra “sátiro”, pues al separarla forma “Sa Tiro”, que significa: “Tiro es tuya”. Gracias a esta interpretación, Alejandro Magno se atrevió a avanzar sobre Tiro y logró conquistarla, cambiando así la historia.

Poco antes de la batalla de Waterloo, Na poleón Bonaparte soñó con un gato negro –tradicional augurio de la mala suerte–. Y como todos sabemos, el emperador francés sufrió una catastrófica derrota ahí.

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