Son Tus Perjúmenes
Muy Interesante México|Enero 2019
Son Tus Perjúmenes

En México hay plantas y flores aromáticas con posibilidades para ser explotadas en perfumería. Sin embargo, no se aprovechan.

Javier Pérez
Una tarde de calor en Ciudad de México, a la hora pico, resulta en exuberante compendio de olores, no precisamente agradables, si se ha quedado apretujado en un vagón del Metro que se detiene al menos cinco minutos por estación. La temperatura hace que los “humores” de la gente, como dirían las abuelas, penetren las fosas nasales a punta de lacerantes punzadas olfativas.

Entonces uno piensa en un perfume, pues como dice el único perfumista mexicano que trabaja en la creación de fragancias de alta gama, Rodrigo Flores-Roux, “un perfume cubre un olor que nos recuerda la entropía, el decaimiento y la putrefacción”.

No obstante que México es uno de los países con mayor biodiversidad del mundo, con una riqueza muy importante de plantas aromáticas (existen cerca de 600 especies de ejemplares que el hombre ha usado por su aroma o sabor característicos), se tiene un conocimiento limitado sobre ellas, lo cual, a su vez, provoca que haya una oferta local de perfumes igual de acotada.

Y eso a pesar de que hay tres importantes materias primas cuyo origen botánico es mexicano y que se utilizan en la industria perfumera mundial. Sin embargo, ninguna de ellas se cultiva en México con esos fines.

Recreando un olor

Sin aplastar una flor es posible tomar una muestra de su aroma a través de una técnica conocida como headspace. Se trata de una suerte de cúpula de vidrio que cubre el producto y analiza el aire en torno a él para obtener una muestra de los componentes químicos de ese olor. “Depende de la flor, pero entre un 70 y 80 por ciento del aroma complejo de ésta lo podemos reproducir a nivel químico a partir de las moléculas que tenemos como materias primas –explica el perfumista mexicano Rodrigo Flores-Roux–. Es básicamente como si fuera una instantánea, una foto olfativa de algo. Y con esa tecnología he hecho muchísimos perfumes.” Miembro de Givaudan, compañía suiza con la que trabaja en el rubro de perfumería fina o de autor, también colabora con empresas como Jafra, para la que está por sacar el perfume Flores by Flores-Roux. Eso le sirve para ejemplificar su uso del headspace: hay una orquídea mexicana que no se podría extraer, pero se puede recrear. “Con esta tecnología se puede hacer un retratobien bonito y naturalista de una flor, una taza de té o una fruta colgada del árbol o un ambiente, como una tienda de incienso, un templo en la India o una zapatería.”

Flores mexicanas

La doctora Luz María Calvo Irabién, del Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY), institución integrante del Sistema de Centros Públicos Conacyt, desarrolló en 2017 un proyecto de investigación que incluyó el estudio de 20 especies de plantas nativas de Yucatán. Una de sus conclusiones fue que aunque México es un país con gran diversidad y potencial para el aprovechamiento de las plantas aromáticas y sus aceites esenciales, 95 por ciento de los aceites producidos en la industria del país pertenecen a especies importadas.

Podría suponerse que estos aceites esenciales se utilizan únicamente para la elaboración de perfumes, pero su uso mayoritario se encuentra en industrias como la alimentaria, por ejemplo, pero también odorizan cosas tan poco imaginables como cloro o plástico, cuestiones muy técnicas pero indispensables, pues todo, absolutamente todo lo que nos rodea tiene un olor. Si no fuera el caso, podríamos ser como Jean-Baptiste Grenouille, el protagonista de la novela El perfume, de Patrick Süskind, un hombre nacido sin aroma propio pero que busca crearse uno de forma poco menos que escabrosa.

“A la fecha –escribe la doctora Calvo Irabién–, se han descrito cerca de 29,000 especies de plantas con flor. Aun cuando las plantas aromáticas y sus aceites esenciales son una parte muy importante de esta riqueza, el conocimiento que de ellas tenemos es aún muy limitado... Incluso, se sabe que nuestro país ha sido lugar de uso milenario y domesticación de varias especies de fama mundial, como el epazote (Chenopodium ambrosioides), la vainilla (Vanilla planifolia) y el cempasúchil (Tagetes erecta)”.

De éstas, las dos últimas son esenciales en perfumería, al igual que el nardo. Y ninguna de las tres se cultiva en México con esos propósitos. “Por lo general Tagetes es egipcio; el nardo se cultiva con estos fines en India y la vainilla, bueno, sí se puede hacer un extracto de la vainilla de Papantla, sin embargo su uso es más como saborizante; se emplea más la de Madagascar –explica Flores-Roux–. Sí, es un poco triste. Yo di una plática en El Colegio Nacional y fue uno de los puntos de los que hablé: es una lástima que en un país con tanta riqueza y diversidad biológica no tengamos algo más específico para la alta perfumería.”

Nota de olor.

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Enero 2019