La Decada De La
Muy Interesante México|Abril 2019
La Decada De La

El físico Stephen Hawking dijo que el desarrollo de la inteligencia artificial “podría ser lo peor o lo mejor que le ha pasado a la humanidad”. Hoy, que ya ha comenzado a impactar en todos los ámbitos de la vida, nos encontramos cara a cara con una revolución imparable.

Pilar Bernat

Cuando nos preguntamos para qué sirve la inteligencia artificial (IA), la respuesta correcta es: “Para casi todo y en casi todo. Solamente hay que esperar”. Porque los algoritmos de IA que se están concibiendo y desarrollando para ámbitos concretos son la semilla que, con el tiempo, hará germinar su uso en ámbitos más generales.

Kathryn Hume, presidenta de la empresa californiana de IA Fast Forward Labs, suele empezar sus presentaciones con algún tipo de fábula que aporta un mensaje constructivo para su audiencia. En el marco de su ponencia La inteligencia artificial en el mundo real, que expuso en el NetEvents celebrado en Silicon Valley, Hume recurrió a un popular relato de Esopo: El granjero y sus hijos. En él, el fabulista griego cuenta la historia de un campesino que, al ver que sus hijos reniegan del campo, les explica que hay un tesoro enterrado en sus tierras. Como el padre muere sin llegar a explicarles dónde encontrarlo exactamente, deciden dedicarle mucho tiempo a cavar la propiedad, sin dejar un solo centímetro sin remover. El tesoro nunca apareció, pero para su sorpresa, ese año lograron multiplicar la cosecha. Fue en ese instante cuando comprendieron que se habían enriquecido labrando la tierra, que el tesoro no era otro que el fruto de su trabajo.

Hume usa esta moraleja para comparar el tesoro con la IA, que muchos consideran una especie de panacea universal; y la tierra, con ese periodo de transición antes mencionado y que ahora estamos viviendo; la travesía del desierto, el tiempo, el esfuerzo, la inversión y el trabajo que requiere el desarrollo de proyectos concretos en los diferentes entornos y que, una vez completados, darán frutos en abundancia. El problema que existe es que los altos ejecutivos de las grandes y medianas empresas entienden el proceso de integración de la IA como algo interesante, pero no perciben todavía cómo se puede traducir en beneficios en su cuenta de resultados.

La siguiente pregunta que, según apunta Hume, les surge a los inversores es: bueno, no encontraremos un tesoro, pero ¿cuál es la tierra que debe labrarse para obtener frutos? Y entonces es cuando hay que recurrir a las teorías de Geoffrey Moore en Cruzando el abismo, la biblia de la teoría de la comercialización, y recordar que “las tecnologías evolucionan a través de su ciclo de adopción” y que, en este momento, la IA apenas ha recorrido el primer tramo de lo que se conoce como curva de distribución. De hecho, sólo la utilizan los llamados early adopters y no se vislumbra siquiera el periodo de expansión masiva dentro de un mercado pragmático que, si bien sabe que este tipo de tecnologías impactará en toda la industria, aún no concibe cuáles serán las aplicaciones estrella, esas que van a empujar a los empresarios, a la sociedad y al mercado a su uso masivo –como ocurrió en su momento con el correo electrónico, la mensajería instantánea, Office, Facebook o WhatsApp–. Y eso es lo que genera suficientes dudas.

Revolución inteligente

Según explica Hume, en su empresa estudian tecnologías que están en el umbral entre la experimentación y la adopción comercial. Con los resultados de esos trabajos explican a sus clientes para qué sirve ésta o aquella aplicación y su idoneidad para su empresa. Cuenta que su primera investigación fue en el entorno de la generación de lenguaje natural –consiste en el uso de algoritmos que permiten generar textos escritos o hablados a partir de un conjunto de datos–, y que en lo primero que pensaron fue en su utilidad en el mundo periodístico. De hecho, lo integraron y emplean compañías como Forbes y Associated Press, pero lo sorprendente es que la explosión del uso empresarial del lenguaje natural llegó a Estados Unidos muy de la mano con la realización de informes y siempre vinculado a la denominada inteligencia empresarial, no al periodismo, sector donde ahora se abre camino rápidamente.

La segunda técnica que destaca la investigadora está relacionada con el aprendizaje profundo, que permite a las máquinas aprender solas; y el reconocimiento de imágenes, el cual se concibió casi como un juego, como algo divertido, porque no parecía un desarrollo sustancial para la sociedad y, por aquel entonces, el sistema cometía muchos errores. Sin embargo, con el tiempo, ha resultado ser un éxito tanto en aplicaciones triviales, caso de Picas –una app para hacer autorretratos artísticos–, como en otras más serias, del tipo Orbital Insight, que utiliza un volumen considerable de imágenes satelitales para sacar conclusiones objetivas de tipo económico: estimaciones de actividad macroeconómica donde no hay mercado tradicional, fijación de precios...

El reconocimiento de imágenes también ha triunfado en algunas trascendentales. Sin ir más lejos, Enlitic, que emplea tecnología de aprendizaje profundo en el campo de la imagen para automatizar el sector de los rayos X, examina radiografías de tórax y hace el trabajo de un mes de un radiólogo en algo más de un minuto, algo que, por lógica, sí tendrá un impacto sobre la forma de trabajar en los hospitales.

Hume concluía su conferencia en NetEvents reconociendo que no se sabe a ciencia cierta cuáles serán los verdaderos campos de éxito o cuán grandes resultarán éstos; pero aseguraba que “hay una gran oportunidad y será ingente si dejamos de prestar atención a las exageraciones –a la búsqueda del tesoro– y nos centramos, realmente, en aplicaciones menos ambiciosas y en los casos de usos que pueden llegar a ese mercado de avanzada que siempre abre el camino a los demás”.

Automatización y eficiencia

Las empresas que apliquen –o ya aplican– eficazmente la IA en sus diferentes acepciones y, más en concreto, el aprendizaje automático, incrementarán su eficiencia a través de la automatización y crearán nuevas oportunidades comerciales, ya que podrán comprender mejor el comportamiento de los clientes y aumentar la fidelización. De hecho, tendrán capacidad para detectar anomalías con precisión y limitar las amenazas cibernéticas, de forma que tomarán decisiones comerciales y de selección de productos más trascendentes. Realmente es llevar el big data un paso más allá mediante la automatización y la eficiencia.

¿Y en qué se basa esta afirmación? En la experiencia. De hecho, hay bancos que están generando 80% de su proceso de documentación de obligado cumplimiento a través de la generación de len guaje natural. Existen asesorías contables y fiscales que han implantado técnicas para sintetizar información con el fin de remitir orientación a los clientes cuando una ley sobre impuestos se modifica.

Asimismo, la robótica quirúrgica ha apostado por el análisis de imágenes usando máquinas con sistemas de aprendizaje profundo incorporados para mejorar los procedimientos de las cirugías… y esto parece ser la punta del iceberg, una mera representación de la experiencia de quienes han decidido lanzarse a la conquista de la inteligencia artificial.

El año pasado, la compañía con sede en Japón, Fujitsu, hizo público un estudio europeo realizado por la consultora Pierre Audoin Consultants (PAC) donde se explicaba y cuantificaba “qué es lo que aporta la inteligencia artificial al negocio”. Las preguntas del cuestionario se realizaron a dos perfiles empresariales diferentes: un 50% de negocio y el 50% restante a tecnológicas. El trabajo de campo se llevó a cabo durante el primer trimestre de 2018 mediante una encuesta a los máximos responsables de áreas de negocio y de tecnología con capacidad de decisión sobre las estrategias de automatización. ¿En qué países? España, Austria, Suiza, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Finlandia, Suecia, Dinamarca y Noruega.

En las conclusiones de este estudio se explica que “el resultado obtenido demuestra que la IA es un elemento estratégico para la transformación de los negocios y que ofrece enormes beneficios empresariales”. De hecho, en la actualidad, muchas empresas ven en ella un enorme potencial y piensan que proporciona una mejor comprensión del cliente, tanto en ventas como en marketing, así como en la detección y la prevención del fraude, la automatización de la cadena de suministro y las mejoras en la seguridad.

Un elefante en la habitación

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