Full HD, 4K, 8K... ¿Dónde está el límite?
Full HD, 4K, 8K... ¿Dónde está el límite?
A todos nos gustaría tener una pantalla enorme para disfrutar de una buena película o serie, pero la resolución que debe tener depende de la distancia a la que vayamos a verla. El ojo humano, después de todo, tiene sus limitaciones.
Por Ángel Jiménez de Luis

EN LA ÚLTIMA feria tecnológica CES, celebrada en Las Vegas, LG montó la instalación Massive Curve of Nature, compuesta por 250 paneles curvos de 55 pulgadas cada uno.

El ojo humano tiene entre seis y siete millones de conos, unas células que, en esencia, son las responsables de que apreciemos los colores. Además, posee más de 100 millones de bastones, unos fotorreceptores muy sensibles a la luz que se encargan de que podamos ver cuando hay poca luz. Si pensamos en nuestros órganos visuales en los mismos términos que hacemos con las cámaras digitales y asumimos que cada una de esas células se corresponde con un pixel, encontraríamos que la visión humana tiene una resolución aproximada de 105 megapixeles. Lo que no está nada mal. Pero la realidad es mucho más compleja.

Los conos y bastones no se distribuyen por igual ni presentan una disposición uniforme en la retina. Por ejemplo, tenemos más de los primeros destinados a capturar las longitudes de onda del rojo y el verde que la del azul. Además, nuestros ojos se mueven constantemente para darnos la mayor información posible del entorno. Es más, nuestro cerebro no capta una imagen fija, sino una en constante evolución, construida a partir de los impulsos nerviosos que disparan estos fotorreceptores y que siempre está actualizándose. Por si fuera poco, existen puntos muertos en el campo de visión y otras áreas en las que somos capaces de percibir un mayor detalle. El cálculo, por lo tanto, se complica.

Un estudio impulsado por el científico planetario Roger Clark mostró que, para efectos prácticos, la resolución del ojo humano se aproxima a los 576 millones de pixeles. No obstante, esos “efectos prácticos” suponen todo un problema cuando nos referimos a la agudeza visual. En realidad, esta se suele medir en minutos y segundos de arco, no en pixeles o puntos, pues al final, de lo que se trata es de determinar el tamaño mínimo que debe tener un objeto para que podamos distinguirlo a una distancia determinada. La realidad no es plana como la pantalla del celular, sino tridimensional; y no es lo mismo contemplar una canica a un metro que a diez.

La capacidad teórica del ojo humano, basada en el número de receptores distribuidos en su superficie, es de unos 48 segundos de arco. Algo que sea más pequeño que esa medida no puede detectarse. De hecho, dado que la forma de nuestro órgano visual no es perfecta y se producen todo tipo de aberraciones, lo habitual es que la agudeza visual sea de un minuto o minuto y medio de arco en el ángulo de visión, que suele ser de 180 grados en el plano horizontal y 130 en el vertical. Es de aquí de donde se obtiene esa cifra de 576 millones de pixeles. No es exacta –cada uno presentamos peculiaridades propias–, aunque es un buen promedio.

¿Qué tan definido lo quieres?

Es posible que te preguntes a qué vienen todos estos cálculos y si tienen interés fuera de la consulta del oftalmólogo, pero en la industria de la electrónica de consumo el funcionamiento de la visión es un asunto básico, más si se tiene en cuenta el frecuente aumento de las resoluciones de las pantallas. La cuestión es: ¿hasta qué punto somos capaces de ver? Dicho de otro modo: ¿tiene sentido poner más pixeles en un dispositivo que vamos instalar a varios metros?

LA EXPOSICIÓN “Leonardo: Experimenta una obra maestra”, que albergó la Galería Nacional de Londres hasta mediados de enero, mostró La Virgen de las Rocas enmarcada en un retablo imaginario. En el futuro podrá desplegarse una pantalla en cualquier superficie con una resolución que la hará indistinguible de la realidad.

En las grandes superficies y comercios especializados ya se pueden ver algunos de los primeros televisores 8K del mercado. Tal número hace referencia al tamaño horizontal de la imagen y significa que sus pantallas cuentan con 33 millones de pixeles. En la relación de aspecto 16:9, la que presenta la mayoría de las teles, eso se traduce en una resolución de 7,680 x 4,320 pixeles: dieciséis veces más de la que tiene una pantalla Full HD y ocho veces más que la de una 4K.

Muchos se preguntan si gastar en uno de estos aparatos vale la pena; sobre todo si consideramos que apenas hay contenidos creados en específico para sus capacidades y que estas televisiones, por lo general, se limitan a adecuar las imágenes Full HD o 4K hasta su máxima resolución. Pues bien, la respuesta se encuentra justo en la citada relación entre la distancia a la que está un objeto y la capacidad de nuestros ojos para distinguirlo.

Más grande para apantallar

Conforme los precios de las pantallas planas han ido descendiendo, algo sobre todo notable en la última década, muchos consumidores han optado por apuntarse a lo de “caballo grande, ande o no ande” y han ido adquiriendo aparatos de mayor tamaño para sus hogares.

Hace 10 años, la mayoría de las pantallas que podían encontrarse en las casas eran de 38 o 42 pulgadas. Hoy, muchas ya son de 55 y en aumento.

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Marzo - 2020