El Valle de las Reinas
Muy Interesante México|El Enigma de Tutankhamon
El Valle de las Reinas
La otra gran necrópolis destinada a las esposas e hijos de los faraones... al menos, por un tiempo.
Vicente Barba

LA OROGRAFÍA del Valle de las Reinas es un espectáculo de la naturaleza por sí mismo. Su especial variedad topográfica fue un reto para los excavadores originarios.

Conocido por los egipcios como Uadi el-Melikat, topónimo que puede traducirse de varias mane-ras, el nombre sin embargo lo re-cibió de Champollion. Los egip-cios lo llamaban antiguamente ta-set-neferu, que puede traducirse como “el lugar de los hijos del faraón”, refiriéndose claramente a las tumbas de los príncipes reales.

Se trata de una necrópolis poco conocida con más de 90 tumbas, situada al sur de la montaña tebana, un sitio donde hoy apenas podemos observar turistas, que prefieren adentrarse en el famoso Valle de los Reyes. A partir de la dinastía XVIII, este punto cobrará especial relevancia, ya que fue elegido para enterrar a los primeros príncipes y princesas de sangre real junto a personajes ilustres de la corte. Con Ramsés II, el área fue escogida para inhumar a las esposas que poseían título real. Se trata de una zona privilegiada y sagrada cuya topografía presenta en el fondo del valle una cascada al interior de una cueva cuya forma se asemeja y representaría el vientre o útero de la Vaca Celestial, una de las formas de la diosa Hathor, de la cual brotaban las aguas que anunciaban la resurrección de los difuntos.

En el valle podemos encontrar dos tipos de tumbas bien diferentes: las primeras, pertenecientes a la dinastía XVIII, que se corresponden con 60 hipogeos construidos con forma de pozo funerario, y las segundas, que serían las grandes tumbas de las dinastías XIX y XX, y que presentan monumentales complejos funerarios cuyos modelos son muy similares a las tumbas reales del vecino Valle de los Reyes (con auténticos aposentos funerarios). A partir de la dinastía XIX, con la inhumación de Sat-Ra, esposa real de Ramsés I y madre de Seti I, empezó a hospedar los restos mortales de las esposas de los faraones. Después, en el periodo ramésida, sufrió continuos saqueos de ladrones de tumbas, como prueban numerosos papiros judiciales de la época. A partir del Tercer Periodo Intermedio, esta necrópolis pasó a ser lugar de enterramiento de personajes sin sangre real, y poco a poco se convirtió en un cementerio popular. En época copta, hacia el siglo IV, se quemaron y saquearon numerosas tumbas y se fundó en el lugar el monasterio de Deir Rumi, cuyas ruinas son todavía visibles.

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