Curaciones Angelicales, ¿promesa Divina?
Muy Interesante México|Enero 2019
Curaciones Angelicales, ¿promesa Divina?

La “angeloterapia” es un método de sanación espiritual en el cual los pacientes, supuestamente gracias a la comunicación con ángeles, son aliviados.

Guadalupe Alemán Lascurain

Autoengaño que alivia… provisionalmente

La palabra “placebo” (que en latín significa “complaceré”) se aplica a la sustancia o terapia que no tiene una actividad farmacológica inherente, y sin embargo puede producir un cambio positivo. En otras palabras: si nos dan una pastilla de azúcar y nos dicen que se trata de una medicina, la pastilla podría ejercer un efecto curativo, aunque no sea más que caramelo disfrazado de fármaco. A nivel psicológico, el fenómeno conocido como “efecto placebo” se explica por dos mecanismos básicos: el condicionamiento y las expectativas. El paciente tiene la expectativa de que se curará, lo cual condiciona la respuesta al tratamiento y favorece conductas que ayudan a recuperar la salud. A nivel neurofisiológico, se ha demostrado que la aplicación del placebo activa las dopaminas y serotoninas, lo cual provoca una sensación de recompensa y relajación que, en muchos casos, conduce a una mejoría objetiva y comprobable, tanto en lo físico como en lo psíquico. El efecto placebo tiene utilidad en diversos tratamientos médicos (por ejemplo, cuando un paciente exige medicamentos injustificadamente), pero también ha sido mal utilizado para lucrar con la venta de productos y terapias “milagrosas”. Fuentes: espanol.umich.edu; angelologia.org

Los ángeles son criaturas sobrenaturales e inmateriales que forman parte de la mitología de las tres grandes religiones monoteístas: el islam, el judaísmo y el cristianismo. La palabra “ángel” proviene del griego ángelos, que significa “mensajero”. En hebreo, mal’ach comparte el mismo significado. En la cultura occidental los ángeles suelen representarse como hermosos seres alados; no obstante, su lado oscuro es en verdad intenso. Cuenta la doctrina cristiana que el ángel más bello de todos, Lucifer –cuyo nombre quiere decir “portador de la luz”— se rebeló contra Dios. Su soberbia lo condujo a los infiernos y hoy es mejor conocido como Satanás, del hebreo Satan, que quiere decir “adversario”, o “Sotah”, desviación. En árabe, es Shaitán: “mal camino”. Así, Satanás y sus secuaces, los demonios, son ángeles caídos que conducen a los hombres al camino desviado, el del mal.

Entre los siglos V y VI d. C., el teólogo y místico bizantino Pseudo Dionisio Areopagita escribió un tratado sobre la jerarquía celestial. Basándose en pasajes del Antiguo Testamento de la Biblia y de la Epístola a los efesios y Epístola a los colosenses, clasificó a estos peculiares seres fantásticos en tres grandes esferas:

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Enero 2019