Animales como uno
Muy Interesante México|Junio - 2020
Animales como uno
No somos tan especiales como pensábamos: poco a poco, la ciencia demuestra que muchos comportamientos que creíamos exclusivos del humano en realidad se comparten con nuestros primos del reino animal. Repasamos 10 de ellos.
Por Sergio Parra

Tras haber recorrido el mundo en busca de nuevas especies a bordo del HMS Beagle, Charles Darwin postuló una serie de ideas en El origen de las especies (1859) y, más tarde, en La expresión de las emociones (1872) que empezaron a cuestionar la idea imperante de que los animales carecían de emociones. Hasta ese momento, el ser humano les confería un estatus similar a las cosas o las máquinas. Por ejemplo, en 1649 el filósofo René Descartes sostenía que sólo eran autómatas carentes de sentimientos y de autoconciencia. Las ideas de Darwin influyeron en otros investigadores del siglo XX, como el zoólogo Nikolaas Tinbergen y el médico Konrad Lorenz, uno de los padres de la etología (el estudio del comportamiento animal). En los años 60, los chimpancés del parque nacional de Gombe, en Tanzania, pasaron a ser considerados nuestros primos evolutivos gracias a los relatos de Jane Goodall; algo similar a lo ocurrido con Dian Fossey y los gorilas de Ruanda.

Aunque sigamos percibiendo al ser humano en la cúspide de la evolución biológica, se descubren nuevas pruebas que ponen en entredicho la exclusividad de nuestra inteligencia, el razonamiento, destreza y moralidad.

1 Usan herramientas y transmiten conocimientos

Todos los grandes simios, los cuervos, las nutrias, los delfines, los elefantes y los pulpos emplean utensilios. Por ejemplo, los chimpancés moldean tallos de hierba para extraer termitas, estrujan hojas para obtener agua potable y, además, transmiten esos conocimientos a las siguientes generaciones. Así, en el parque nacional de Taï, en el sur de Costa de Marfil, enseñan a sus crías a cascar nueces sobre un yunque de roca utilizando martillos de madera. No son los únicos primates en hacerlo: como vemos en la foto, también los monos capuchinos, como este de Brasil, las abren golpeándolas con una piedra.

En el mundo marino encontramos, asimismo, ejemplos de animales capaces de usar herramientas: la revista Science publicó en 2011 un estudio en el que se presentaban las primeras imágenes de un pez de manchas negras (Choerodon schoenleinii), en su hábitat natural, golpeando una almeja contra la superficie de un coral para abrirla y comerse el interior. Y según una investigación firmada dos años antes en Current Biology por científicos australianos, el pulpo venoso (Amphioctopus marginatus), de Indonesia, es capaz de seleccionar del fondo del mar dos cáscaras de coco partidas por la mitad, vaciar su interior y cargarlas distancias largas para juntarlas de nuevo y fabricarse un refugio esférico en el cual esconderse.

2 Engañan

Los chimpancés son capaces de urdir planes complejos y también de mentir. Como explica el divulgador científico Matt Ridley en su libro Qué nos hace humanos (2003): “En una ocasión, una cría de chimpancé fingió que estaba siendo atacada por un adolescente para conseguir que su madre le permitiera mamar”.

Hay animales que juzgan las intenciones de otros y actúan en consecuencia, incluso recurren al engaño cuando es necesario. Un estudio publicado en 2017 por investigadores del departamento de Biología Evolutiva de la Universidad de Zúrich mostró las estrategias de engaño táctico que usa el perro doméstico (Canis familiaris) para salir ganando en una interacción con humanos, en especial si gracias a ello consigue comida.

En el experimento, la mascota debía llevar a un humano a tres potenciales fuentes de comida: una caja con alimento que le gustaba al animal; otra con comida que le era indiferente y la última, siempre vacía. Los perros debían interactuar con tres individuos: su dueño y dos extraños con los que habían entrado en contacto antes del test –uno colaborativo con el can, ya que le daba su alimento predilecto; y otro, competidor a ojos del cánido, que se guardaba el alimento para sí–. Cuando era la persona colaboradora a quien acompañaban, los animales lo llevaban a la caja con su alimento favorito porque sabían que se lo iba a dar; en cambio, cuando iban con el competidor, normalmente lo conducían directo al recipiente vacío.

3 Usan drogas

Charles Darwin ya documentó, hace 200 años, el comportamiento adictivo de media docena de especies y, desde entonces, cada vez disponemos de más pruebas de que algunos de ellos no ingieren determinadas sustancias sólo para alimentarse, sino también para sentirse embriagados.

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Junio - 2020