SOSPECHOSOS HABITUALES
Muy Interesante España|Septiembre 2020
SOSPECHOSOS HABITUALES
El azote de la covid-19 nos ha recordado el peligro de las zoonosis, enfermedades e infecciones que animales como los murciélagos –entre otros muchos– pueden transmitir a las personas. Los expertos afirman que es un fenómeno inevitable, aunque previsible. Por ejemplo, reduciendo el impacto humano en la vida salvaje.
LAURA CHAPARRO

Las investigaciones indican que el origen del virus SARS-CoV-2 podría ser un murciélago que lo transmitió a otro animal –probablemente n pangolín–, del que saltó a los humanos.

Un pangolín rescatado de sus captores por policías de Indonesia disfruta de su recobrada libertad en la isla de Sumatra. En este país asiático es frecuente el comercio ilegal con estos mamíferos, que suelen enviarse a China, donde son muy apreciadas sus escamas y también su carne, lo que lleva a congelarlos para su transporte (foto pequeña). Se sospecha que podrían ser un reservorio del coronavirus.

Si hay un animal envuelto en mitos y leyendas, este es el murciélago. Asociado con personajes siniestros del folclore popular, como los vampiros y los chupacabras, el único mamífero que vuela despierta una animadversión en buena parte de la sociedad que nada tiene de racional. “Es un producto del pensamiento mágico”, dice Juan Emilio Echevarría, jefe de la Unidad de Aislamiento y Detección de Virus del Centro Nacional de Microbiología, en Madrid. Esto no es así en todas las culturas: en algunas, los quirópteros son considerados beneficiosos e incluso símbolo de buena suerte. Al margen de supersticiones, lo cierto es que los murciélagos han copado la actualidad mediática porque podrían estar relacionados con el origen de la transmisión del coronavirus SARS-CoV-2, algo que, por desgracia para ellos, no contribuye a mejorar su imagen.

Sin embargo, no son los únicos animales que portan virus. “Todos los seres vivos somos reservorios de virus en una medida similar; tenemos nuestro propio catálogo de estos. Los murciélagos no son excepcionales”, explica Echevarría, que es vocal de la Asociación Española para la Conservación y el Estudio de los Murciélagos (SECEMU). Esta organización lleva desde 1989 impulsando la investigación, la conservación y la protección de los quirópteros, y trata de que estos mamíferos sean conocidos y hasta queridos por la población.

El estudio de los murciélagos ha permitido saber más sobre su relación con los virus. Tienen una capacidad mayor de lo normal para mantener asintomáticas ciertas infecciones víricas persistentes, y la razón podría relacionarse con que son los únicos mamíferos voladores. “Durante el vuelo se incrementa su temperatura corporal, y su sistema inmune parece haber sufrido una serie de adaptaciones destinadas a evitar una respuesta inflamatoria masiva, lo que favorecería la tolerancia a la infección activa del virus”, explica Echevarría.

Una investigación publicada en la revista Scientific Reports comparó los diferentes tipos de coronavirus –incluido el SARSCoV-2– alojados en 36 especies de murciélagos del océano Índico occidental y áreas cercanas de África. Los científicos descubrieron que hay grupos de estos animales que contaban con sus propias cepas de coronavirus, lo que revelaría que los murciélagos y estos microorganismos han evolucionado juntos durante millones de años. Las muestras tomadas a más de mil ejemplares mostraron que el 8 % contenía algún tipo de coronavirus.

A PESAR DE QUE LOS MURCIÉLAGOS SON PORTADORES NATURALES DE ESTOS AGENTES PATÓGENOS, los especialistas hacen hincapié en no estigmatizarlos y en recordar las funciones esenciales que cumplen en los ecosistemas, como la polinización de flores y la dispersión de semillas. Además, como indica Echevarría, “los murciélagos insectívoros son clave para controlar las poblaciones de insectos, incluidos aquellos que nos pueden transmitir enfermedades como la malaria, el dengue, la fiebre amarilla y el zika, o que dañan nuestros cultivos”. A raíz de la pandemia que nos aflige y las noticias de que en algunos lugares se estaban masacrando colonias enteras de estos animales, Alberto Parada, biólogo y creador del proyecto de divulgación Aventuras Barbudas, y Sara Pinto, bióloga y CEO de la iniciativa de conservación de la biodiversidad BRUTAL, decidieron cuantificar el rechazo hacia los quirópteros con una encuesta en la que han participado miles de personas de diferentes países. “Es cierto que los murciélagos nunca han sido uno de los grupos de animales más queridos, pero pensamos que es algo asociado a nuestra cultura occidental. Las primeras palabras que nos vienen a la cabeza si escuchamos decir murciélago son vampiro o sangre”, cuentan los biólogos.

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