REVOLUCIÓN A RITMO DE MICROVÍDEO
Muy Interesante España|Septiembre 2020
REVOLUCIÓN A RITMO DE MICROVÍDEO
Coreografías de quince segundos. Eso nutre, en esencia, la mayor parte de los contenidos subidos a esta aplicación china, que vuelve locos –especialmente– a niños, jóvenes y adolescentes. Prohibida en la India y a punto de ser borrada de las tiendas de apps en Estados Unidos por or den personal de Donald Trump, el último tsunami digital también llama la atención de los expertos en ciberseguridad y privacidad, que alertan sobresu capacidad de inmiscuirse sibilinamente en nuestros dispositivos.
LAURA G. DE RIVERA

Dos influencers francesas graban vídeos para TikTok en una co llab house –casa donde se reúnen y hacen sus creaciones varios tiktokeros–, en París.

Por primera vez, el conservador Gobierno estadounidense y el subversivo grupo Anonymous están de acuerdo en algo. “Borrad TikTok ahora. Si conocéis a alguien que lo use, explicadles que es malware –software malicioso– operado por el Gobierno chino en una operación masiva de espionaje”, advertía el colectivo hacktivista el pasado 1 de julio desde su cuenta de Twitter @YourAnonCentral. Un llamamiento ambicioso, si tenemos en cuenta que la app enfocada a divertirse creando y compartiendo vídeos musicales suma 800 millones de usuarios activos al mes en todo el mundo –según datos de SensorTower– y que los cincuenta tiktokeros más exitosos reúnen 1270 millones de seguidores. Es decir, más personas que la suma de toda la población de Estados Unidos, el Reino Unido, Canadá, México y Australia junta.

AUNQUE TIENE SUS OFICINAS EN CALIFORNIA, CON INSTAGRAM, SNAPCHAT Y YOUTUBE DE VECINAS, esta joya pertenece al gigante chino ByteDance, que compró hace tres años Musical.ly –una plataforma parecida, pero estadounidense– por mil millones de dólares. Meses después, la convirtió en TikTok. Hoy, con ochenta millones de usuarios activos en Estados Unidos, no parece irle nada mal... de no ser porque el presidente Donald Trump la acusa de espionaje político. Además, tiene ridad nacional. El resultado fue que la Armada y el Ejército norteamericanos prohibieron a su personal descargársela en sus móviles del trabajo. Poco antes, la Comisión de Comercio Federal le había impuesto a ByteDance una multa de seis millones de dólares por recolectar información de sus usuarios menores de edad. Pero, además, la desconfianza tiene un motivo político: quien presuntamente se queda con esos datos personales es un país comunista. La solución la encontramos en un comunicado del gigante tecnológico norteamericano: entre otras medidas, Microsoft se aseguraría de que toda la información privada de los usuarios estadounidenses se transfiriera y permaneciese en Estados Unidos.

Mientras, en Australia, el Departamento de Defensa también lo tiene vedado a sus militares. Y expertos como Susan McLean, agente de policía especializada en ciberseguridad, alertan de que “no es un lugar seguro para niños”. Hay que recordar que el grueso de sus usuarios está entre los diez y los dieciocho años. Más drástico ha sido el Gobierno indio: desde el 29 de junio, ya no se puede encontrar en las tiendas de aplicaciones de Apple y Android dentro de sus fronteras. El Ministerio de Tecnología de la Información de ese país explicaba que la aplicación “supone una amenaza a la soberanía y la seguridad del país”. Una amarga noticia para TikTok, pues en la India tenía, hasta ahora, su mayor mercado: 120 millones de usuarios mensuales activos a finales de 2019.

EN UN ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA FORBES EL PASADO 1 DE JULIO, ZAK DOFFMAN, director general de la compañía Digital Barriers y experto en seguridad nacional y contraterrorismo, daba la razón a los desconfiados: resulta que TikTok copia en secreto el contenido del portapapeles, ese lugar donde se guardan los datos que copias y pegas. Y no solo lo hace donde está instalada: si es un móvil o una tableta de Apple, lo más probable es que copie los portapapeles de todos los dispositivos sincronizados con el mismo ID o identificador que haya en diez metros a la redonda. Es decir, mientras tu hija se divierte como loca viendo vídeos de bailes en su iPad, la app puede acceder al número de cuenta o la contraseña que tú acabas de copiar y pegar desde tu iPhone o Mac.

ByteDance había asegurado que ya habían arreglado en abril ese problemilla, que achacaba a “una funcionalidad diseñada para identificar spams repetitivos”. Pero, para su mala suerte, la versión en pruebas del sistema operativo de Apple iOS 14 los acaba de pillar con las manos en la masa. Porque iOS 14 notifica al usuario si alguna aplicación copia texto del portapapeles, y, cuando está TikTok funcionando, los avisos se ponen a saltar como las luces de una verbena. Y no es que los usuarios de Android estén libre de estas intromisiones, sino que su sistema operativo todavía carece de una forma tan fácil de detectarlas.

Antes de eso, en febrero de este año, Steve Huffman, director general de Reddit –web de marcadores sociales y agregador de noticias–, calificaba la app de “fundamentalmente parásita: siempre está escuchando; la tecnología que usa da miedo. Yo jamás me instalaría ese spyware –programa de espionaje– en mi teléfono”. Además, uno de sus informáticos asegura que ha destripado la programación de TikTok y ha descubierto unos cuantos abusos de privacidad más, como exponía el 28 de junio en Twitter Daniel Okopnyi, administrador de sistemas en la compañía Huntington Health Physicians, en California. En declaraciones a MUY INTERESANTE, un portavoz de ByteDance se defiende: “Hemos determinado que muchas de las afirmaciones sobre nuestras prácticas de seguridad son inexactas o reflejan el análisis de versiones más antiguas de la aplicación que, en algunos casos, están desfasadas en años […]. TikTok se compromete a respetar la privacidad de nuestros usuarios y a ser transparente con nuestra comunidad y los expertos en seguridad sobre cómo funciona nuestra aplicación”.

Los cincuenta tiktokeros con más éxito son seguidos por 1270 millones de personas; más que la población de EE. UU., el Reino Unido, Canadá, México y Australia junta

Una acción orquestada dejó vacíos los asientos en el mitin que dio el presidente en Tulsa el pasado 20 de junio.

El colosal boicot que irritó a Trump

“Oh, no. He reservado una entrada para el mi-tin de Trump y no voy a poder ir”, dice una chica, fingiendo la tos de un falso catarro, mientras muestra la web de la campaña electoral donde se podía reservar con antelación un asiento para asistir al evento, el 20 de junio en Tulsa. Es uno de los vídeos que corrieron como la pólvora en Alt TikTok, ese submundo subversivo dentro de la comunidad tiktokera. La idea surgió, al parecer, de una mujer de 51 años llamada Mary Jo Laupp, que colgó un vídeo el 11 de junio donde denunciaba con indignación que el presidente pretendiera celebrar su mitin justo en el aniversario del fin de la esclavitud en el país y el lugar donde ocurrió una de las peores masacres de negros. Y llamaba a la acción: “Reservemos todas las entradas del recinto para no presentarnos y que, cuando llegue Trump a dar su discurso, se lo encuentre vacío”. De acuerdo con el New York Times, “muchos usuarios borraban sus posts después de 24 o 48 horas, para mantener oculto su plan y que no se extendiera por internet”.

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