LA CURA QUE TODOS QUIEREN CONSEGUIR
Muy Interesante España|Septiembre 2020
LA CURA QUE TODOS QUIEREN CONSEGUIR
TODO EL CONOCIMIENTO GENERADO HASTA LA FECHA SOBRE INMUNOLOGÍA Y VACUNAS SE HA PUESTO SOBRE LA MESA PARA PLANTAR CARA AL SARS-COV-2, EL CORONAVIRUS QUE HA SUSCITADO LA PANDEMIA QUE AZOTA EL MUNDO. ESTA HA DEMOSTRADO QUE, PESE A TODOS LOS ESFUERZOS, SOMOS VULNERABLES.

Los directores de algunos laboratorios creen que podría empezar a fabricarse una vacuna contra el nuevo coronavirus en pocas semanas, pero la mayoría de los expertos piden cautela y advierten que quizá pase mucho tiempo antes de que se logre un remedio eficaz.

Contamos con un amplio abanico de opciones para tratar de derrotar al SARSCoV-2. Entre los más de 160 candidatos vacunales que existen, los que se encuentran en una fase más avanzada de desarrollo son los que utilizan únicamente una parte del virus. Lo bueno es que, en teoría, son más fáciles de obtener, por lo que el proceso es más rápido. La otra cara de la moneda es que en este tipo de vacunas al sistema inmune se le enseña solo una parte del agente patógeno, por lo que existe el riesgo de que confiera una inmunidad parcial. Es justo lo contrario de lo que ocurre con las vacunas basadas en el virus inactivado: en general, tardan más en llegar, pero lo hacen con un efecto más potente.

Una opción intermedia es la que maneja el virólogo español Mariano Esteban, en su laboratorio del Centro Nacional de Biotecnología (CNB), en Madrid. Como otros muchos grupos de investigación en todo el mundo, su equipo se ha centrado en la proteína S, el principal talón de Aquiles del coronavirus. Eso sí, con un matiz importante: como vehículo transportador utiliza un poxvirus, concretamente una variante de la vacuna que se usó para erradicar la viruela.

Esteban defiende que este no es un detalle baladí: “En efecto, con este vector inducimos una respuesta muy potente, una que activa todas las ramas del sistema inmune; por lo tanto, induce memoria, pero también pone a funcionar los linfocitos T”. Asimismo, insiste en que, precisamente, del vehículo elegido puede depender “si el efecto dura solo unos meses y hay que revacunar luego sucesivamente o si conseguimos una respuesta de años que, al final, acabe borrando este virus de un plumazo”.

ESTE CIENTÍFICO REBOSA OPTIMISMO, PERO TAMBIÉN SENSATEZ. DE HECHO, NOS CONFIESA QUE, aunque no le quita ojo a la proteína S, él y sus colegas trabajan simultáneamente “en una aproximación b y una c, es decir, tratar de combinar varios antígenos del coronavirus para conseguir que la citada respuesta sea aún más amplia y duradera”. Y añade: “Si atacamos desde varios flancos, evitaremos que el virus nos esquive”. Esteban se refiere a una de las peculiaridades de este tipo de gérmenes, que tratan de introducir mutaciones para contrarrestar el envite del sistema inmune. No obstante, aclara que “el nuevo coronavirus lo hace muy lentamente. No es excesivamente agresivo. En ese sentido, podemos estar tranquilos”.

Por su parte, Vicente Larraga y sus colaboradores del CSIC no ocultan su predilección por las vacunas de ADN. Su táctica consiste en introducir en el paciente fragmentos de genes o genes completos con el propósito de que “sus células los incorporen a su material genético y produzcan específicamente la proteína del coronavirus“. De esta forma, el sistema inmune puede familiarizarse con la proteína del agente viral, y, así, la persona vacunada queda inmunizada. Para Larraga, lo positivo de su enfoque es, precisamente, que “se usa una vacuna del todo sintética, no un organismo debilitado”.

articleRead

You can read up to 3 premium stories before you subscribe to Magzter GOLD

Log in, if you are already a subscriber

GoldLogo

Get unlimited access to thousands of curated premium stories, newspapers and 5,000+ magazines

READ THE ENTIRE ISSUE

Septiembre 2020