El Timo De La Medicina Alternativa
Muy Interesante España|Octubre 2018
El Timo De La Medicina Alternativa

Homeopatía, acupuntura, reiki, reflexología, cromoterapia, nueva medicina germánica... Muchos españoles confían en estas y otras prácticas presuntamente terapéuticas, a pesar de que no existen pruebas científicas de su eficacia. Si solo son un placebo, ¿por qué resultan tan populares? Es más, ¿cómo podemos desenmascararlas?

Luis Alfonso Gamez

No hacer nada”. Esa es la mejor terapia contra el cáncer de mama. Lo dijo el pasado mes de enero el mediático naturópata Txumari Alfaro en el congreso “Un mundo sin cáncer: lo que tu médico no te cuenta”, celebrado en Barcelona. Su audiencia estaba compuesta mayoritariamente por mujeres a las que también contó que si un niño tiene un tumor maligno es porque no fue deseado por su madre. Cuando estas y otras barbaridades –como que el origen de esta enfermedad es emocional y que el tamaño del tumor resulta proporcional al conflicto que la ha causado– trascendieron gracias a vídeos colgados en YouTube, los medios de comunicación estallaron en indignación. Las cadenas de radio, canales de televisión y periódicos que habían promocionado durante décadas a Alfaro como un entrañable curandero lo tildaron de repente de peligroso charlatán, aunque no decía nada nuevo. Este navarro, que se hizo famoso en 1996 como conductor de La botica de la abuela, un programa de TVE en el que fomentaba remedios tan caseros como inútiles, es un veterano apóstol de la nueva medicina germánica, que sostiene que el cáncer surge por causas emocionales y, por lo tanto, culpa al enfermo tanto de padecerlo como de no curarse, si no lo supera. O, en el caso de los niños, a sus madres.

El éxito de este curandero es un síntoma de una realidad que la mayoría de los analistas ignoró cuando en febrero el Centro de Investigaciones Sociológicas reveló que cuatro de cada diez españoles creen que la acupuntura, la homeopatía, el reiki, la quiropráctica, la reflexología, la sanación espiritual, la osteopatía y otras seudoterapias curan enfermedades “para las que la medicina convencional no funciona”, alivian los efectos secundarios de tratamientos convencionales y ayudan a la prevención y a tener una vida sana.

ENTONCES SE ACHACÓ LA BUENA IMAGEN Y LA POPULARIDAD DE ESTAS PRÁCTICAS –dos de cada diez españoles reconoce que se ha sometido a alguna por recomendación de su médico– a la pasividad de las autoridades y a la condescendencia de las universidades y las organizaciones de profesionales de la salud. Nadie habló del decisivo papel de los medios de comunicación, que durante décadas las han presentado como alternativas deseables frente a la medicina científica. Magacines de televisión y revistas femeninas –por citar dos de los más escandalosos ejemplos de respaldo a la anticiencia– han publicitado impunemente desde los pases de manos del reiki parapaliar los efectos de la quimioterapia hasta la homeopatía como método de vacunación.

¿Os imagináis que un periodista otorgara el mismo crédito a un partidario de la teoría de la Tierra plana que a un defensor de la esfericidad de nuestro planeta? Pues es lo que hasta hace poco pasaba en muchos grandes medios, donde se guardaba un prudente equilibrio entre las llamadas terapias alternativas o complementarias y la medicina oficial. “La equidistancia que se enseña en las facultades de Periodismo va muy bien para la política y las relaciones personales, pero no para la ciencia. Aún hoy, los medios enfrentan a un estafador (homeópata, adivino, quiropráctico…) con un científico. Al público se le está diciendo así que ambos tienen sus razones”, resume Suso Fernández, farmacéutico y uno de los impulsores de FarmaCiencia, el movimiento de farmacéuticos españoles contra la homeopatía.

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Octubre 2018