TENGO QUE HACER ALGO PARA ayudarle
Mensajero Ala Blanca| Julio/Agosto de 2020
TENGO QUE HACER ALGO PARA ayudarle
Todo comenzó como una introducción a su nuevo campo misionero.
CATHY PAYNE

El nuevo pastor de jóvenes llevó a su grupo de jóvenes al centro de la ciudad de Los Ángeles, a unas pocas millas de la iglesia a la que asistían con sus padres. El ejercicio era sencillo. Los dividió en grupos pequeños y los dejó en una esquina para que caminaran dos millas hasta donde estacionó la camioneta. Cada grupo recibió un dólar para comprar algo que representara la diferencia más grande entre el lugar donde vivían y el centro de esta ciudad. Uno de los grupos usó su dólar para comprar un jabón porque dijeron que la ciudad estaba sucia a diferencia del lugar donde vivían. Casi todas las comparaciones dieron a entender que estaban en un lugar donde no deseaban vivir.

A medida que cada grupo se iba uniendo a los que estaban en la camioneta y esperaban por el último, se dieron cuenta que estaban estacionados junto a un gran contenedor de basura y vieron como varias personas deambulantes buscaban entre el basurero por algo de valor. Cada uno de los que rebuscaba encontró un par de zapatos —la primera persona encontró los mejores. Cuando los comparó con los que llevaba puestos, notó que los del basurero eran mejores. Se los puso y tiró los que llevaba en el basurero. El segundo hombre encontró los zapatos que había dejado el primero y se dio cuenta que eran mejores que los suyos y se los cambió. El tercer hombre encontró los zapatos del segundo y vio que también eran superiores a los suyos. Cada cual cambió sus zapatos desgastados por los que milagrosamente encontraron en el basurero. Los muchachos atentamente se sentaron a mirar todo el proceso. Ellos no podían creer que alguien sacara zapatos de un basurero para ponérselos.

Finalmente, llegó el último grupo que esperaban a la camioneta. Ellos no habían completado el ejercicio encomendado; más bien, en el camino compraron un bocadillo de un restaurante McDonald’s y tiraron la basura en el contenedor y se unieron a los demás en la camioneta. El otro grupo les compartió lo que habían visto, y se les permitió quedarse un rato y ver lo que sucedía.

articleRead

You can read up to 3 premium stories before you subscribe to Magzter GOLD

Log in, if you are already a subscriber

GoldLogo

Get unlimited access to thousands of curated premium stories, newspapers and 5,000+ magazines

READ THE ENTIRE ISSUE

Julio/Agosto de 2020