Alguien vino a buscarme

Mensajero Ala Blanca| Julio/Agosto de 2020

Alguien vino a buscarme
La pastora Marcey Brannon dirige la Iglesia de Dios de la Profecía en Crab Orchard, Tenesí. Crab Orchard tiene un legado sólido en las misiones —domésticas y foráneas. Recientemente tuve la oportunidad de entrevistar a la pastora Brannon y hablar sobre las muchas maneras en que su iglesia está alcanzando a su comunidad local. Además de los ministerios que tiene, esta iglesia recauda miles de dólares anualmente para las misiones a través de ventas de garaje; distribuyen cajas de comida durante los días festivos; bendicen a las familias de bajos ingresos con regalos de Navidad; y una vez al mes sirven en un refugio local para los desamparados.
MARCEY BRANNON

Lindsey Schreiber (LS): He observado que su iglesia tiene una combinación de eventos grandes y ministerios continuos para alcanzar a su comunidad. Una de las ofrendas más distintivas es “La pequeña caseta roja”. Compártame un poco sobre esta idea y cómo fue que la implementaron

Pastora Brannon (PB): Yo he visto que otras comunidades tienen despensas abiertas y me fascinó la idea de cubrir las necesidades de nuestros vecinos. A la semana siguiente de pensar en esto, compartíla idea con la iglesia, aunque tenía poco conocimiento de cómo llevarlo a cabo. No obstante, uno de los abuelos de la iglesia se puso de pie y aceptó el desafío. En menos de 10 días, teníamos nuestra caseta de despensa lista para comenzar. Lo diferente de nuestra despensa a otras es que nuestra gente la mantiene abastecida de artículos no alimenticios, — como pañales desechables de bebé, fórmula y artículos de aseo personal, también Biblias y devocionales. Nuestra comunidad está llena de familias connecesidades, pero por temor a ser vistos se privan de recibir ayuda de fuentes tradicionales. Esta es una gran manera de ayudar a las personas que no cualifican para otros tipos de ayuda, pero que enfrentan decisiones difíciles, como decidir en qué invierten los únicos $20 dólares que tienen a la mano —si compran pañales o le echan gasolina al carro para ir al trabajo. La caseta se queda abierta sin ninguna persona monitoreando para que ellos puedan ir sin temor a ser juzgados.

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