Vuelven a la palestra los “hackers” rusos
Revista Proceso|August 09, 2020
Vuelven a la palestra los “hackers” rusos
La competencia por producir una vacuna contra el coronavirus pone en juego los intereses comerciales y políticos de las potencias europeas y de Estados Unidos. Pero en este juego influyen otros actores que no pertenecen a la diplomacia, la investigación científica o a laboratorios farmacéuticos: son los hackers rusos, ya señalados como vehículos de Moscú para influir en asuntos de otras naciones.
XAVIER COLAS

MOSCÚ.- Una mañana en Oxford, un científico británico abrió un enlace que le llegó en un correo electrónico y que resultó ser la puerta de entrada a un virus enviado por hackers (piratas informáticos) rusos. La semana antepasada, funcionarios estadunidenses informaron que los servicios de inteligencia de Rusia están utilizando tres sitios web en inglés para difundir información (no siempre verídica) sobre la pandemia de coronavirus.

Las vacunas, las elecciones, el referéndum del Brexit… la sombra de la influencia rusa ha vuelto a proyectarse sobre esferas tan dispares como la política o la investigación médica. La tensión no llega a ser tan alta como la de la Guerra Fría, pero aumenta la presión después de que el Reino Unido se sumó a las sanciones contra Rusia por la anexión de Crimea en 2014 y por el intento de asesinato de un exespía ruso (Serguei Skripal) en suelo británico en 2018.

Moscú ha chocado varias veces con Washington y Londres después de que el pasado 16 de julio las agencias de seguridad del Reino Unido, Canadá y Estados Unidos denunciaron que el grupo de hackers APT29 (conocido como Cozy Bear y al que los gobiernos estadunidense y británico relacionan con el SVR, el servicio ruso de inteligencia exterior) habría intentado robar datos sobre el desarrollo de vacunas contra el covid-19, una información que le pertenece a varios centros de investigación de aquellos tres países.

A lo largo de 2020, APT29 (APT por amenaza persistente avanzada) ha hackeado a varias organizaciones implicadas en el desarrollo de vacunas contra el coronavirus en Canadá, Estados Unidos y el Reino Unido. “Es muy probable que con la intención de robar información y propiedad intelectual relacionada con el desarrollo y las pruebas de vacunas contra el covid-19”, dice un comunicado conjunto emitido por esos tres países.

Pero la injerencia rusa ha ido más allá de los laboratorios. El ministro de Exteriores británico, Dominic Raab, en la misma fecha acusó a “agentes rusos” de interferir en las elecciones legislativas del pasado diciembre, filtrando documentos que favorecían a la oposición. Desde entonces la polémica discurre por dos carriles paralelos: la injerencia política y el espionaje industrial farmacéutico.

“Cozy Bear”

Los hackers rusos son famosos, sobre todo en Estados Unidos, cuyo gobierno los ha acusados varias veces. Desde Washington se denunciaron operaciones de pirateo y filtración en las elecciones estadunidenses de 2016.

En su investigación sobre la interferencia rusa en los comicios, el abogado especial Robert Mueller señaló a 12 agentes del GRU –la inteligencia militar rusa– como presuntos en un pirateo al Partido Demócrata en ese año. También habrían actuado, según Washington, contra la Agencia Mundial Antidopaje, como una venganza contra el Comité Olímpico Internacional que había prohibido a Rusia participar en los Juegos Olímpicos de 2018 por el presunto uso, entre algunos atletas, de sustancias ilegales para mejorar el rendimiento deportivo.

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