Urzúa: La estrategia económica de AMLO, un “licuado” neoliberal
Revista Proceso|October 18, 2020
Urzúa: La estrategia económica de AMLO, un “licuado” neoliberal
Conservadurismo fiscal, visión “setentera” sobre el petróleo, neoliberalismo, defensa a ciegas del T-MEC y el desprecio por la economía del conocimiento, son las características que el exsecretario de Hacienda, Carlos Urzúa, observa en la estrategia económica del presidente López Obrador. Además considera, en entrevista con Proceso, que algunos de los principales errores del mandatario se deben a una visión ingenua, como la austeridad, o al “capricho”, como la inversión en Pemex.
CLAUDIA VILLEGAS Y JUAN CARLOS CRUZ

A 15 meses de su renuncia a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) en el gobierno de la Cuarta Transformación, Carlos Urzúa reconoce en el presidente Andrés Manuel López Obrador una genuina preocupación por la pobreza y la desigualdad en México. No obstante –dice–, el mandatario no abandona el clientelismo, además de tener una visión “setentera” del petróleo como motor de la economía.

El economista egresado del Colegio de México (Colmex) advierte, en entrevista realizada mediante un cuestionario que respondió por escrito, que López Obrador es el único que decide acerca de las políticas económicas de peso con un modelo económico difícil de definir.

El 9 de julio de 2019 Urzúa presentó su renuncia a través de una inusual carta en medio de una lucha por la toma de decisiones sobre las adquisiciones y la contratación de servicios que, en ese momento, encabezaba la entonces oficial mayor de la SHCP, Raquel Buenrostro, hoy jefa del Servicio de Administración Tributaria (SAT).

En otra entrevista con Proceso (número 2228), días después de renunciar a su cargo, Urzúa aseguró que fueron los desencuentros con Alfonso Romo “el principal conflicto de interés” en la Presidencia de la República, así como la confrontación con Manuel Barlett por su intención de cancelar contratos de distribución de gas para la Comisión Federal de Electricidad (CFE), los que marcaron sus desencuentros con el gobierno. Con López Obrador, dijo en esa entrevista en julio de 2019, el principal desacuerdo fue la necesidad de una reforma fiscal que permitiera reducir la desigualdad en el país.

En su carta al mandatario, Urzúa aseguró que se habían tomado decisiones de política pública sin el suficiente sustento. Y agregó: “Estoy convencido de que toda política pública debe realizarse con base en evidencia, cuidando los diversos efectos que esa pueda tener y libre de todo extremismo, sea éste de derecha o de izquierda¨.

A Urzúa se le pide un diagnóstico sobre la situación actual de la economía y acepta responder, por escrito, un largo cuestionario. Regresa una y otra vez al análisis de la personalidad del presidente, que estaría determinando, desde su perspectiva, las decisiones sobre la política económica.

Señala, por ejemplo, que la negativa a endeudarse para apoyar el empleo ante la quiebra de empresas es resultado de una convicción ideológica equivocada, así como del propósito de no afectar su imagen pública.

Pero, precisamente ante las decisiones conservadoras para no incurrir en un mayor endeudamiento, el exsecretario de Hacienda reconoce que hoy las finanzas públicas no se encuentran amenazadas por un incremento de la deuda respecto del PIB. Hasta ahora se prevé que, cuando la mayoría de los gobiernos del mundo ha aceptado como inevitable endeudarse para apoyar a su sector productivo, México en 2021 no enfrentará alarmas por sus pasivos externos.

El problema derivado de estas decisiones, puntualiza Urzúa, es que la economía no recibirá los estímulos que necesita mientras que la inversión privada y la pública sufren ya un estancamiento crónico y se alejan de los parámetros mínimos para que la economía recupere el dinamismo que empezó a perder antes de la pandemia.

Urzúa señala también la necesidad de que la inversión pública represente al menos 5% del PIB. Sin embargo, al cierre de 2021, a pesar de proyectos como la refinería de Dos Bocas, el Tren Maya y el Tren de Toluca, la inversión no llegará ni a 3%. En tanto, la inversión privada en 2020 difícilmente alcanzará 17% del PIB, lo que dificultará cualquier esfuerzo de reactivación consistente, porque el mínimo requerido es de 20%.

Aún más, la definición de las elecciones presidenciales en Estados Unidos y el retiro de los estímulos fiscales y económicos en ese país, dice, podrían representar otra mala noticia para el país. “No creo, sin embargo, que AMLO cambie su política económica por ello”, comenta el economista.

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October 18, 2020