Una clase media en vilo, paralizada y desprotegida
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Una clase media en vilo, paralizada y desprotegida
La recesión flota en el aire desde hace semanas. Y en la medida en que los estragos de la emergencia sanitaria flagelan la economía, expertos consultados por Proceso advierten sobre los peligros que enfrentará la clase media ante el creciente desempleo que ya la tocó de lleno, pero sobre todo critican al gobierno de Andrés Manuel López Obrador por la falta de un verdadero sistema de protección social para afrontar esta coyuntura.
Por Juan Carlos Cruz Vargas

La dueña del café El Beneficio, en el centro de Coyoacán, llega a su negocio, donde el aire se impregna de olor a canela y, al ver la desolación del lugar, suelta: “¡Está terrible! ¿No sé qué va mos hacer? Estamos casi sin gente; entendemos la situación, pero la bronca es que no hay gente y hay que pagar sueldos, renta, luz… lo que me preocupa es que puedo aguantar cierto tiempo, pero… ¿y luego?”.

En su rostro hay incertidumbre. Le preo cupan las medidas preventivas ante la propagación del covid-19, que incluyen sobre todo el aislamiento social, así como el cierre comercios.

Poco antes de que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador declarara la emergencia sanitaria, en el café las mesas estaban vacías, si bien algunos empleados conservan su entusiasmo en el lugar en el que Proceso entrevista a Gonzalo Hernández Licona, exsecretario ejecutivo del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

“La gente no puede cerrar. Si la obligamos a hacerlo va a verse muy afectada porque es gente sin ahorros. Va al día y requiere un apoyo adicional a los programas sociales que ya tenemos… Cuando se piensa en el empresario, muchas veces se piensa en Carlos Slim, pero en realidad estamos hablando de las empresas pequeñas y medianas que no van a tener forma de sostener la crisis un mes, y esto va a durar más”, dice.

La propietaria de la cafetería, aun cuando no pertenece a los más desfavorecidos del país, se encuentra en una situación crítica, igual que sus empleados, ante una caída de 3.9%, en el mejor de los casos, como lo anticipa la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP); en el peor, el desplome será de 7%, según JP Morgan.

Es un ejemplo claro de cómo la clase media mexicana puede debilitarse por el aire recesivo en el que se encuentra la economía nacional, y aunque hagan esfuerzos, como el de la dueña del establecimiento de Coyoacán, el tiempo está contado, por lo que corresponde al gobierno emprender acciones.

“El problema es que esta crisis que estamos enfrentando no puede ser resuelta exclusivamente por el esfuerzo de las personas. Trabajar más, buscar mejores oportunidades de empleo o de compras. Esta (crisis) afecta toda la economía de mercado y quien tiene que sacarla del bache es una autoridad que coordine todos estos esfuerzos.

“La clase media puede recurrir temporalmente a sus ahorros, pero esos no van a durar mucho tiempo”, explica a este semanario Rodolfo de la Torre, director del Programa de Desarrollo Social con Equidad del Centro de Estudios Espinosa Yglesias.

De la Torre, quien formó parte del Comité Técnico de Medición de la Pobreza, el cual propuso y calculó la primera medición oficial de pobreza en México, abunda: “La clase media está en una franja gris. Están en la informalidad con altos ingresos o están en la formalidad con ingresos relativamente reducidos. A una parte de la clase media se le puede ayudar con subsidios fiscales, con diferimiento de pagos de impuestos, con algunas transferencia en especie que podría recibir, pero sobre todo protegiendo las pequeñas y medianas empresas donde se ubica la clase media. Esa sería la clave para que no se vea tan afectada”.

Estabilidad endeble

De acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en México 45% de la población es clasemediera. Sin embargo, si la lupa se aleja, resulta que ese porcentaje es inferior al promedio de los 36 países miembros, donde la clase media asciende hasta 61%.

En el tiempo, la clase media se ha mantenido estable en México, pues según el organismo internacional, en la generación de la posguerra (los Baby Boomers, nacidos entre 1946 y 1964), 48% pertenecían a este estrato social; en la llamada Generación X –los concebidos entre 1965 y 1982–, la tasa fue de 46%, mientras que en la siguiente generación, la de los Millenials (nacidos entre 1983 y 2002), el porcentaje de la clase media ascendió a 47%.

El promedio para la OCDE en las tres generaciones es de 68% para los Baby Boomers, 64% para la Generación X y 60% para los Millenials, según el reporte titulado Bajo presión: La reducción de la clase media, del organismo encabezado por José Ángel Gurría, lanzado en abril de 2019.

En términos absolutos, 12.3 millones de hogares y 44 millones de personas constituyen la clase media mexicana, según el estudio Cuantificando la clase media en México, elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía.

El documento explica que si del conjunto de hogares que en el estudio quedaron clasificados como de clase media se seleccionara uno al azar, lo más probable es que ese hogar cuente al menos con computadora, gaste alrededor de 4 mil 400 pesos al trimestre en consumir alimentos y bebidas fuera del hogar.

También, que alguno de sus integrantes maneje tarjeta de crédito y esté inserto en el mercado laboral formal; además de que dicho hogar lo encabece alguien que cuente al menos con educación media superior y que su estado civil sea casado, formando un hogar nuclear de cuatro personas.

Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), la clase media en la región se ha caracterizado por tener un importante nivel de consumo, cuya base es el fácil acceso al crédito.

Lo anterior le ha permitido aumentar su capacidad de compra de automóviles, acceso a tecnología avanzada, a servicios de salud privados e incluso en su canasta de consumo habitual incluye actividades de recreación o vacaciones.

La mala noticia es que la clase media continúa siendo vulnerable ante los cambios políticos y económicos. Además, según la OCDE, uno de cada cinco hogares con ingreso medio gasta más de lo que gana y su sobreendeudamiento es superior al que tienen los más pobres o los más ricos.

Peor aún es la advertencia de la Cepal: “La informalidad en la actividad económica que llevan adelante las clases medias suele derivar no sólo en mayor inestabilidad del ingreso, sino en la ausencia de protección social. En segundo lugar, el Estado, al abandonar su política de amplio alcance, para concentrarse en la lucha contra la pobreza, ha quitado espacio en las clases medias en el diseño de las políticas sociales”.

Es el caso de México y del gobierno de López Obrador.

Incierto futuro

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April 05, 2020