Renovación en Morena Se exacerba la batalla campal
Revista Proceso|September 20, 2020
Renovación en Morena Se exacerba la batalla campal
Los candidatos a dirigir Morena se lanzan descalificaciones e incluso acusaciones de corrupción. Sin reglas claras, arrecia la disputa interna. Está en juego no sólo la definición futura de este partido sino el posicionamiento de las figuras que buscan la candidatura a la Presidencia de México para las elecciones de 2024. Mario Delgado, uno de los aspirantes al liderazgo de Morena y quien cuenta con el apoyo del senador Ricardo Monreal y del canciller Marcelo Ebrard, suelta sin ambages: “Un buen dirigente debe escuchar siempre al presidente de la República”.
ALVARO DELGADO

Con el respaldo de un aparato político, económico y parlamentario cimentado en la Asociación Nacional de Legisladores por la Cuarta Transformación, que creó con el senador Ricardo Monreal y por consejo del exsubsecretario de Gobernación Ricardo Peralta, Mario Delgado se da ya como ganador de la presidencia de Morena con el impulso, también, del canciller Marcelo Ebrard.

Pero de inmediato Delgado niega que el respaldo de Ebrard y Monreal, aspirantes presidenciales, implique la subordinación a ambos: “¡Yo no le pertenezco a nadie! Mi jefe político es Andrés Manuel López Obrador y respondo con resultados por mi trabajo”.

Y por eso anticipa que, ante López Obrador, no habrá ninguna distancia. “Un buen dirigente debe escuchar siempre al presidente de la República”.

–¿Hasta el punto de decirle siempre, “sí, señor”?

–Compartimos el mismo proyecto. Morena debe estar al lado del presidente sin titubeos, defendiendo el proyecto alternativo de nación y combatiendo a la derecha. El presidente gobierna con la plataforma de Morena, que es el partido en el gobierno, y no debe haber, como sugieren algunos, alguna separación.

Eso sí, subraya, más que pensar en la candidatura presidencial de 2024, el objetivo inmediato de Morena debe ser retener la mayoría en la Cámara de Diputados –con legisladores que van por la reelección– para evitar un retroceso ante la derecha.

“Los militantes y simpatizantes deben tener claridad: lo más importante es tener la mayoría para que la derecha no trate de descarrilar la transformación en 2021. De ese tamaño es nuestra responsabilidad histórica.”

Señalado por disponer de amplios recursos para su promoción y por no separarse de la coordinación de la bancada de Morena en la Cámara de Diputados, donde comenzó su carrera política como secretario técnico de la Comisión de Presupuesto en 1997, Delgado esquiva todas las imputaciones:

“Soy promotor de la unidad. Estoy seguro que voy a ganar la encuesta y lo primero que voy a hacer es invitar a todos a que nos unamos y nos pongamos a trabajar en lo fundamental: en la reorganización abajo, con la gente.”

Pero el prolongado conflicto para renovar toda la estructura de dirección de Morena, que comenzó tras el triunfo de López Obrador y que por orden del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) será sólo para la presidencia y la secretaría general mediante una encuesta organizada por el Instituto Nacional Electoral (INE), ha exacerbado la prematura disputa de las facciones por la candidatura presidencial, con Claudia Sheinbaum y Ebrard como punteros.

Privilegiar la alianza

Cuando ya ha dado inicio el proceso electoral más grande de la historia, con un gobierno que padece los efectos de la pandemia y una beligerante oposición, los bloques que encabezan Delgado, Porfirio Muñoz Ledo, Yeidckol Polevnsky y Gibrán Ramírez cruzan acusaciones de corrupción que involucran al propio TEPJF, que ordenó una insólita elección sin reglas, incluido el uso libre de dinero.

La senadora Citlalli Hernández Mora, la más fuerte candidata a secretaria general y quien apoya a Muñoz Ledo para la presidencia, advierte que en este proceso interno de Morena se dirime el tipo de partido que será en el futuro, pero también se perfila la sucesión presidencial, en la que ella apuesta por Claudia Sheinbaum.

“Se disputa si Morena se convierte en un partido político más, con vicios y personajes del viejo régimen, con una política con los códigos tradicionales y por ende la transformación se va entibiando o, por otro lado, sigue consolidándose como una fuerza con autoridad moral, con nuevos códigos y prácticas políticas, con la generación de nuevos cuadros que nos permitan profundizar la transformación y ser una opción diferente.”

La senadora identifica a Polevnsky y a Delgado como quienes representan “los vicios del viejo régimen”, cuya victoria puede gravitar hacia la definición de la candidatura presidencial con una visión que no es de izquierda.

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